Ayer, domingo 31 de mayo, se cumplió un año del doble crimen de Fuengirola. Eddie Lyons Jr y Ross Monaghan fueron asesinados a tiros en la Costa del Sol en un episodio que todavía arrastra nombres, detenciones y causas abiertas entre España, Dubái, Bali y Países Bajos. Un año después, Steven Lyons, hermano de Eddie, está pendiente de una vista en Ámsterdam que puede terminar con su entrega a España.
Según publica The Scottish Sun, Lyons, de 45 años y natural de Glasgow, confía en poder pedir la libertad bajo fianza si finalmente es trasladado a territorio español. Su comparecencia está prevista para este jueves en la capital neerlandesa, donde se celebrará una vista de entrega que puede despejar el camino para que sea interrogado por las autoridades españolas.
La Guardia Civil lo vincula con una presunta red internacional de blanqueo de capitales valorada en 26 millones de libras, supuestamente utilizada para esconder beneficios procedentes del tráfico de drogas. Si el procedimiento acaba en juicio, podría tardar años en resolverse. Y ese margen es precisamente el que su defensa quiere pelear.
Fuentes citadas por el diario británico aseguran que Lyons ya ha hablado con sus abogados sobre la posibilidad de quedar en libertad provisional una vez llegue a España. La salida pasaría por aceptar medidas como entregar el pasaporte y comprometerse a no abandonar el país mientras avance la causa.
En su entorno miran de reojo otros casos recientes. Uno de ellos es el de Johnny Morrissey, de 66 años, señalado como presunto “banquero” de organizaciones criminales y descrito como un posible enlace entre el clan Lyons y el cartel irlandés de los Kinahan. Morrissey fue detenido en septiembre de 2022 junto a su esposa, Nicola, nacida en Glasgow. Ambos, según The Scottish Sun, están ahora en libertad tras haber entregado sus pasaportes.
Ese precedente pesa en la estrategia de Lyons. La lectura que hacen sus abogados, según las fuentes citadas por el medio británico, es que otros investigados por delitos graves han podido esperar el juicio fuera de prisión. Él intentará lo mismo si España consigue finalmente su entrega.
La detención de Steven Lyons llegó lejos de la Costa del Sol. Fue arrestado en marzo en el aeropuerto de Bali, en Indonesia, después de aterrizar en un vuelo procedente de Dubái. Sobre él pesaba una orden internacional de arresto solicitada por España. Después fue trasladado a Países Bajos, donde ahora se decidirá su siguiente destino.
La investigación española sigue teniendo piezas pendientes. Las autoridades investigan a 24 ciudadanos extranjeros dentro de esta operación contra el crimen organizado, aunque solo siete fueron detenidos durante los registros realizados en España. También fue arrestada en Dubái Amanda Lyons, esposa de Steven, de 38 años. Según el mismo medio, habría quedado en libertad con medidas cautelares y con la orden de no abandonar el país.
El nombre de Lyons queda así unido de nuevo a Fuengirola, aunque por una vía distinta. Su hermano Eddie Lyons Jr, de 46 años, y Ross Monaghan, de 43, fueron asesinados a tiros hace ahora un año en la Costa del Sol. Por esas muertes está acusado Michael Riley, de 45 años y natural de Liverpool, señalado como presunto autor material del doble crimen.
Si la vista de Ámsterdam termina con su entrega, Steven Lyons tendrá que responder en España por la investigación económica que lo persigue desde hace meses. Su defensa ya prepara el primer pulso: no entrar en prisión preventiva y esperar el juicio en libertad.



