Marbella vuelve a aparecer en una historia que mezcla rostros televisivos, ambiente de celebrity y nombres ligados al crimen organizado escocés. Según la información facilitada, Amanda Lyons, esposa del gangster Steven Lyons, trabajó en el salón de belleza Golden Tarts, en la Costa del Sol, donde llegó a atender a personalidades de la televisión británica como James ‘Arg’ Argent y Chloe Simms, ambos vinculados al universo de TOWIE.
Las imágenes recuperadas muestran a Amanda Lyons posando tras arreglar a varios de estos famosos durante su etapa en Marbella, cuando desarrollaba su actividad profesional en ese establecimiento de belleza. Ese pasado en un entorno asociado al glamour y a la pequeña pantalla contrasta con el giro posterior que describe la información aportada, que la sitúa años después dentro del círculo de la familia Lyons.
Amanda comenzó a implicarse en los negocios criminales de la familia de su marido tras mudarse con Steven Lyons a Dubái en 2018. El pasado mes fue detenida en el aeropuerto de Dubái en el marco de una ofensiva contra el clan Lyons y ahora se enfrenta a una posible condena de varios años de cárcel.

La conexión con Marbella no se limita a ese episodio. El relato incluye también a Nicola Morrissey, nacida en Glasgow, y a su marido Johny Morrissey, señalado como banquero del cártel Kinahan. Ambos fueron detenidos por la Policía en España en 2022 tras una redada en un apartamento cercano a Marbella, bajo sospecha de blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal. Una fuente policial española citada en la información asegura además que los datos obtenidos en aquella operación ayudaron posteriormente a actuar contra el clan Lyons.
Antes de ese arresto, la pareja había desarrollado también una imagen pública empresarial. Los dos dirigían la firma Nero Vodka, con base en Lanarkshire, y llegaron a fotografiarse junto a Michelle Keegan y Mark Wright durante un acto promocional. Esa estampa es una de varias que reflejan la proximidad, al menos visual, entre figuras del crimen escocés y caras conocidas del entretenimiento británico.
Otro de los nombres que aparecen en la información es el del delincuente de Edimburgo Scott Kelbie, descrito como una suerte de habitual en fotografías con celebridades. Habría posado junto a Noel Gallagher, Mike Tyson, Cristiano Ronaldo, Sir Alex Ferguson y Ronnie O’Sullivan. La referencia más reciente lo sitúa compartiendo una imagen con Tyson Fury tras el combate del boxeador ante Arslanbek Makhmudov. Kelbie afirma haber sido director de la promotora de boxeo MTK Global, vinculada, según la información facilitada, al temido jefe del cártel Daniel Kinahan. También se indica que sobrevivió a tres intentos de asesinato entre 2010 y 2016 y que mantiene una enemistad con el narcotraficante Mark Richardson.
En ese mismo recorrido aparece también Marc Webley, a quien la información vincula sentimentalmente con la ganadora del Euromillones Jane Park poco antes de ser abatido a tiros a las puertas de un pub de Edimburgo en Nochevieja de 2023. Según el relato aportado, Webley publicó varios vídeos en redes sociales desafiando a sus rivales para que fueran a buscarlo al Anchor Inn, hasta que un pistolero acudió al lugar y abrió fuego. Tras su muerte, Jane Park le dedicó un mensaje de despedida en Instagram recordando el tiempo que compartieron.
La relación entre hampa escocesa y celebridades se extiende igualmente al caso de Bradley Welsh, antiguo miembro del entorno ultra del Hibernian. Fue asesinado por encargo en 2019, en un crimen por el que Sean Orman habría recibido 10.000 libras de jefes criminales de Edimburgo, según recogió un tribunal. Aunque Welsh había rehecho su vida tras cumplir condena en su adolescencia por extorsión y delitos de armas, seguía siendo amigo cercano de Mark Richardson. Durante esa nueva etapa, además de dirigir un gimnasio de boxeo, participó en Trainspotting como favor a su amigo Irvine Welsh, y fue fotografiado junto a Ewan McGregor.
La información también menciona a Mark Richardson como uno de los nombres centrales de la violencia reciente en las calles de Edimburgo y Glasgow. Según el texto aportado, su grupo habría pagado con billetes falsos un cargamento de cocaína valorado en 500.000 libras, lo que desató una guerra abierta. Los asociados de Richardson dentro del llamado clan Daniel, asentado en Glasgow, también habrían sido objetivo de una cadena de ataques con machetes y bombas incendiarias cometidos por miembros de Tamo Junto (TMJ).
En ese contexto aparece igualmente McGill, de 32 años, identificado en la información como antiguo capo del grupo ultra Union Bears de Rangers. Ha sido fotografiado junto a Andy Halliday y Steven Gerrard, y una imagen de 2013 lo muestra con un micrófono mientras la leyenda del club Ally McCoist se dirige a la afición en Ibrox.
La lista de figuras del crimen escocés con fotos junto a celebridades incluye además a Paul Ferris, que en 2012 posó con el actor Martin Compston para promocionar una película sobre su vida. The Wee Man relataba su ascenso en el submundo criminal de Glasgow y su rivalidad con el jefe mafioso Arthur Thompson. Ferris fue acusado del asesinato del hijo de Thompson, aunque terminó absuelto tras un largo juicio en 1992. Más tarde fue condenado por delitos de armas y, tras salir de prisión en 2002, pasó a construir una imagen pública como autor de tres libros.
Otro nombre citado es el de Iain ‘Blink’ MacDonald, presentado como otro exgánster convertido en personaje mediático. Fue condenado a 16 años de cárcel por su participación en un atraco bancario en Inglaterra. Después de recuperar la libertad trató de reconducir su vida y apareció en el programa Danny Dyer’s Deadliest Men en 2012, aunque durante el rodaje se descubrió una bomba bajo su coche. Dos años después, en 2014, acompañó al director de cine Hal Trussell en un recorrido por Glasgow.
En conjunto, la historia deja una imagen llamativa: personas vinculadas al crimen organizado escocés compartiendo espacio, actos o fotografías con rostros conocidos del deporte, la televisión y el cine. En el caso de Amanda Lyons, además, esa secuencia pasa de forma directa por Marbella, donde trabajó en un salón de belleza frecuentado por celebrities británicas antes de que su nombre apareciera ligado a una investigación criminal junto al de su marido, Steven Lyons.



