El sicario acusado de asesinar a dos mafiosos escoceses en Fuengirola acepta ser extraditado a España

Michael Riley, detenido en Liverpool trece días después del tiroteo, ha renunciado a seguir luchando contra su extradición y será trasladado a España en los próximos días

Ross Monaghan Eddie Lyons
Ross Monaghan y Eddie Lyons, miembros de la mafia escocesa ejecutados en Fuengirola

El 31 de mayo de 2025, la terraza del Monaghan’s Bar estaba llena. Turistas, vecinos y clientes habituales seguían por televisión la final de la Champions League. La noche prometía fútbol y cerveza, pero terminó en una escena de terror. En cuestión de segundos, dos hombres —Ross Monaghan, de 43 años, y Eddie Lyons Jr., de 46— cayeron abatidos a tiros. El atacante los había seguido hasta el interior del local y, según las cámaras de seguridad, ejecutó a ambos con precisión antes de desaparecer entre el bullicio.

Las víctimas no eran anónimos. Ambos formaban parte de los clanes criminales más conocidos de Escocia, los Lyons, enfrentados desde hace dos décadas con sus rivales históricos, los Daniels, en una guerra que ha dejado decenas de muertos en Glasgow y Edimburgo.

El detenido da marcha atrás y acepta la extradición

El presunto autor de los disparos, Michael Riley, de 44 años y natural de Liverpool, fue detenido en el Reino Unido apenas trece días después, el 13 de junio, durante la operación Hércules, coordinada entre la Policía Nacional española y la National Crime Agency (NCA) británica. Desde entonces, permanecía encarcelado en Londres a la espera de una decisión judicial sobre su entrega a España.

Riley se había resistido a la extradición alegando temor por su vida en las cárceles españolas. Su abogada, Renata Pinter, sostuvo ante el tribunal de Westminster Magistrates’ Court que su cliente sufría depresión y ansiedad, y que su traslado vulneraría el Artículo 3 de la Ley de Derechos Humanos británica, que prohíbe los tratos inhumanos o degradantes.

Sin embargo, en un giro inesperado, Riley compareció de nuevo ante el tribunal este martes y aceptó ser extraditado a España, según documentos judiciales citados por The Scottish Sun. En su declaración formal, el acusado “consiente su extradición a España bajo custodia”, de acuerdo con la sección 46(6) de la Extradition Act de 2003.

El cambio de postura supone el cierre de una batalla legal de casi cuatro meses. Ahora, el Reino Unido y España ultiman los detalles del traslado del sospechoso, que será entregado a la Audiencia Nacional en los próximos días.

El asesinato que sacó a la luz la guerra de Glasgow

El crimen de Fuengirola es solo una pieza más de un conflicto que lleva años latiendo en la escena criminal escocesa. La enemistad entre los Lyons y los Daniels tiene raíces familiares y económicas, y se remonta a principios de los 2000, cuando ambos clanes controlaban el tráfico de cocaína en Glasgow.

La rivalidad se reavivó en 2024 tras un fallido negocio de droga con medio millón de libras en billetes falsos, que provocó una ola de represalias, incendios y agresiones con machetes. El principal instigador de esta nueva etapa violenta es Ross “Miami” McGill, un joven capo refugiado en Dubái, desde donde coordina ataques bajo el sello del grupo Tamo Junto (TMJ).

La Operación Portaledge, desplegada por la Policía de Escocia, ha dejado ya 57 detenidos, pero los investigadores aseguran que la red tiene tentáculos internacionales, y que parte de los ajustes de cuentas se han trasladado al sur de Europa.

Las “spotters”: las sombras del crimen

La investigación española descubrió un elemento inusual en la planificación del asesinato: la participación de un grupo de mujeres utilizadas como “spotters”, encargadas de vigilar y seguir a las víctimas. Siete mujeres procedentes del norte de Glasgow viajaron a la Costa del Sol con la misión de controlar los movimientos de Lyons Jr., informando en tiempo real a los autores intelectuales del atentado.

Fuentes de la Policía Nacional señalan que estas mujeres operaban con teléfonos móviles robados a turistas en Torremolinos y Benalmádena, preparados con aplicaciones cifradas como Signal. Los dispositivos habrían sido facilitados por una mafia londinense asentada en Málaga, lo que confirma el carácter transnacional de la operación.

Dubái, la guarida de los capos

Cuatro meses después del crimen de Fuengirola, las autoridades de Dubái detuvieron a cuatro líderes de la mafia escocesa, entre ellos Steven Lyons, hermano de Eddie y jefe del clan familiar. Junto a él fueron arrestados Ross McGill, Stephen Jamieson y Steven Larwood, todos vinculados a redes internacionales de narcotráfico y al blanqueo de capitales.

Los cuatro están implicados en delitos de tráfico de drogas y ajustes de cuentas violentos.
Lyons, considerado una de las figuras más influyentes del crimen escocés, ya había sobrevivido a un intento de asesinato en Glasgow en 2006 antes de establecerse en España y posteriormente en Dubái, desde donde habría continuado controlando las operaciones del clan.