Steven Lyons, jefe del clan criminal que lleva su apellido, ha sido fotografiado por primera vez en más de una década. Las imágenes, captadas durante una fiesta celebrada en Dubái el pasado diciembre y publicadas por el medio escocés Daily Record, revelan un cambio físico evidente: rellenos faciales, botox y un completo tratamiento dental, sufragados con los beneficios del imperio de la droga que dirige desde Emiratos Árabes Unidos.
Lyons, que huyó de Escocia en 2006 tras sobrevivir a un intento de asesinato perpetrado por los Daniel, banda rival con la que mantiene una enemistad histórica, se encuentra en paradero seguro fuera del Reino Unido y de España. De hecho, no asistió al funeral de su hermano, Eddie Lyons Jr., asesinado en Fuengirola el pasado 31 de mayo, ante el temor de que sicarios rivales estuvieran esperándole para ajustar cuentas.
“Steven ha hecho millones desde que dejó Escocia, aunque recientemente ha perdido un par de envíos grandes”, revela una fuente al Daily Record. “Su rostro ha sido remodelado con tratamientos estéticos de alto nivel. Sus pómulos están llenos de relleno, se ha aplicado botox regularmente en la frente y alrededor de los ojos, y sus dientes compiten con los de cualquier celebridad”.
En Dubái, un tratamiento de relleno facial ronda los 1.000 euros, mientras que una sesión de botox cuesta aproximadamente 200 euros y debe repetirse cada seis meses para mantener el efecto. Por su parte, los tratamientos dentales de alta gama pueden alcanzar varios miles de euros, dependiendo de su complejidad.
Dolor físico y heridas abiertas
En una de las imágenes más recientes, Lyons aparece de pie junto a dos acompañantes, visiblemente incómodo, como si intentara proteger su pierna herida. La postura remite a las secuelas del ataque sufrido en 2006, cuando un grupo armado tiroteó a varios miembros del clan en el taller Applerow Motors de Lambhill, en Glasgow. Aquel atentado le causó la fractura de una pierna, le obligó a llevar escayola durante tres meses y le dejó secuelas que aún afectan a su movilidad.
En otra imagen aparece sonriente, posando para un selfi con un amigo que luce una sudadera de Louis Vuitton valorada en más de 1.300 euros, símbolo del estilo de vida ostentoso que Lyons y su entorno han adoptado en Dubái.
Miedo a volver: la sombra de la venganza en la Costa del Sol
Pese al vínculo estrecho que mantenía con Ross Monaghan y su hermano Eddie Lyons Jr., Steven Lyons decidió no acudir al funeral conjunto celebrado recientemente en Escocia. Ambos fueron asesinados a tiros a las puertas de un bar propiedad de Monaghan en Fuengirola, en el marco de una escalada violenta provocada por un ajuste de cuentas entre clanes criminales.
La ceremonia se celebró bajo una fuerte tensión. Según fuentes del entorno, existía una advertencia directa: cualquier persona que asistiera al acto se convertiría en objetivo potencial de un nuevo ataque. Lyons, que tampoco acudió al sepelio de su hermana en 2020, optó por seguir el funeral a través de una transmisión en directo. Aunque su ausencia generó comentarios, muchos consideraron que, dadas las circunstancias, no fue una sorpresa.
La Policía española cree que el autor del doble asesinato fue Michael Riley, de 44 años y natural de Merseyside, Reino Unido. Las autoridades lo señalan como el responsable del tiroteo perpetrado el 31 de mayo en Fuengirola. Riley logró huir tras el crimen, regresó al Reino Unido y fue arrestado poco después. España ha solicitado su extradición para juzgarlo por el doble homicidio.
Un conflicto sangriento que dura más de dos décadas
La guerra entre los Lyons y los Daniel, dos de los clanes criminales más notorios de Glasgow, se remonta a 2001, cuando un cargamento de cocaína propiedad de los Daniel fue robado y revendido por miembros del clan rival. Desde entonces, la ciudad escocesa ha vivido una escalada de violencia sistemática: tiroteos, apuñalamientos, atentados con cócteles molotov, atropellos, corrupción policial y múltiples operaciones antidroga.
Uno de los episodios más cruentos tuvo lugar en diciembre de 2006, cuando dos hombres armados irrumpieron en el taller mecánico Applerow Motors y abrieron fuego. El ataque acabó con la vida de Michael Lyons, primo de Steven, de solo 21 años, e hirió a Robert «Piggy» Pickett, un veterano miembro del clan. El propio Steven fue alcanzado por un disparo en la espalda.
Por estos hechos, los sicarios del clan Daniel, James McDonald y Raymond Anderson, fueron condenados en 2008 a un mínimo de 30 años de prisión.
Un rostro nuevo para un viejo jefe
Steven Lyons, hijo del fallecido Eddie Lyons Sr., asumió hace años el liderazgo del clan familiar, a pesar de su exilio voluntario en Dubái. Su imagen actual, transformada mediante cirugía estética y tratamientos de lujo, contrasta con la del joven herido que huyó de Glasgow hace casi dos décadas. Su fortuna, construida sobre el tráfico de cocaína, extorsiones y blanqueo de capitales, le ha permitido refugiarse en el anonimato de una de las ciudades más opulentas del mundo.
No obstante, la creciente presión policial en España y el resurgir de los enfrentamientos entre bandas apuntan a que el conflicto está lejos de resolverse. Lyons, aunque con un aspecto renovado, continúa siendo una figura central en el panorama criminal europeo, con un pasado —y presente— íntimamente ligado a la Costa del Sol.



