Más de 400 personas despiden en Escocia a los dos mafiosos asesinados en un pub de Fuengirola

Eddie Lyons padre, destrozado, fue escoltado por personal de seguridad en el adiós a su hijo y al inseparable compañero de este

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Funeral de Ross Monaghan y Eddie Lyons Jr/The Scottish Sun

Eddie Lyons Jr y Ross Monaghan, dos de los nombres más temidos del crimen organizado escocés, fueron enterrados juntos el pasado viernes en una ceremonia marcada por la ostentación, el silencio tenso y una notable presencia de seguridad. Según ha revelado The Scottish Sun, el funeral, celebrado en el crematorio de Bishopbriggs, al norte de Glasgow, reunió a más de 400 personas, entre familiares, amigos y miembros del hampa, apenas un mes después de que ambos fueran asesinados a sangre fría en un bar de Fuengirola.

La repatriación de los cuerpos fue autorizada por las autoridades españolas pocos días antes del sepelio. Lyons Jr, de 46 años, y Monaghan, de 43, fueron abatidos a tiros el pasado 31 de mayo, en el exterior e interior del bar Monaghans, establecimiento vinculado al segundo de ellos, tras ver la final de la Champions League. Lo que parecía una noche de celebración terminó en una ejecución calculada, parte de una guerra abierta entre clanes rivales que tiene su eco tanto en Escocia como en la Costa del Sol.

Un padre destrozado y un adiós bajo la lluvia

Eddie Lyons padre, de 67 años, llegó al crematorio rodeado de escoltas y con el rostro desencajado por el dolor. Testigos lo describen como “pálido, casi irreconocible, completamente roto”. Tuvo que ser ayudado por el equipo de seguridad para acceder al recinto donde descansaría su hijo, junto a quien consideraba prácticamente otro hijo: Monaghan.

La comitiva fúnebre estaba compuesta por dos coches fúnebres plateados, precedidos por un Range Rover y seguidos por una caravana de Mercedes, todos con cristales tintados. Los ataúdes, de madera oscura, iban adornados con coronas que decían “padre”, “hijo”, “amigo”, “tío” y “hermano”. Un violinista interpretaba la emotiva banda sonora de Braveheart mientras los asistentes comenzaban a llegar.

La lluvia caía con suavidad, aumentando la carga emocional de una jornada que fue descrita por el medio escocés como “triste, intensa y a ratos sorprendentemente ligera”. Algunos momentos del servicio provocaron sonrisas entre los asistentes, aunque nadie olvidaba la trayectoria violenta y delictiva de los fallecidos. Un testigo señaló con dureza: “Ellos habrían asistido con la misma frialdad al funeral de sus enemigos”.

Seguridad extrema y gestos de poder

La presencia de guardias de seguridad privada fue constante durante toda la ceremonia. La guerra entre clanes no se detiene ni siquiera en los entierros y la posibilidad de un ataque o provocación era real. Las fuerzas policiales no participaron directamente, pero se sospecha que mantuvieron una vigilancia encubierta de los movimientos en los alrededores.

El evento estuvo cargado de símbolos. Desde la estética del orden de servicio, con grabados de estilo celta, hasta la elección de canciones como Everglow de Coldplay y Bitter Sweet Symphony de The Verve, cada detalle parecía pensado para construir un relato emotivo que ocultara el trasfondo criminal de los homenajeados.

Uno de los momentos más íntimos llegó con una serie de imágenes proyectadas en las pantallas: Monaghan tomando una pinta, posando con gafas de sol y abrazando a sus hijos; Lyons Jr en brazos de su padre, aún bebé. La ceremonia cerró con una versión de Forever Young mientras los cuerpos eran finalmente interrados lado a lado.

Ecos del crimen y vínculos con el cártel Kinahan

La ejecución en el bar de Fuengirola no fue un hecho aislado. Se enmarca en el contexto de las disputas entre el clan Lyons y la organización de los Daniel, otra de las facciones más violentas de la escena criminal escocesa. Ambos grupos tienen ramificaciones internacionales, y en este caso, los lazos con el cártel Kinahan, con base en Dubái, han salido a relucir.

Tras el asesinato, allegados de Daniel Kinahan, uno de los hombres más buscados del planeta con una recompensa de 4 millones de dólares por parte de Estados Unidos, habrían contactado con la familia de Lyons Jr para expresar condolencias y garantizar que “se hará justicia”.

Ross Monaghan, considerado clave en el acercamiento de los Lyons al cártel irlandés, había huido a España tras sobrevivir a un intento de asesinato en 2017. Aunque fue juzgado por el asesinato de Kevin ‘Gerbil’ Carroll en 2010, fue absuelto. También había sido absuelto junto a Lyons Jr en un caso por una agresión múltiple en 2017, a las puertas de un bar de Bishopbriggs.

Extradición pendiente y móviles bajo sospecha

El único arrestado por el doble crimen es Michael Riley, de 44 años, detenido en Huyton (Liverpool) y actualmente a la espera de extradición a España. Su juicio, previsto para octubre, podría ser clave para desentrañar los hechos. La policía española sostiene que Riley es miembro de la banda de los Daniel y que un teléfono móvil incautado podría contener pruebas fundamentales que lo vinculen con los asesinatos.

Mientras tanto, la Policía de Escocia ha ofrecido declaraciones contradictorias. Primero negó que los crímenes tuvieran conexión con una guerra de bandas, mientras que las autoridades españolas aseguraron que el doble asesinato fue un encargo interno de la organización rival.

El caso sigue abierto, y el equilibrio criminal en Escocia y la Costa del Sol podría tambalearse con las revelaciones que surjan del proceso judicial. Por ahora, lo único cierto es que dos figuras clave del crimen organizado han sido eliminadas en lo que muchos consideran un nuevo episodio de una guerra sin final visible.