Los vecinos del narcopiso de Estepona denuncian años de miedo: «Ha sido una auténtica pesadilla»

Los residentes aseguran que durante años sufrieron peleas, daños en el portal, consumo de drogas en las zonas comunes y un constante trasiego de personas que acudían al inmueble

Narcopiso de Estepona.

Los vecinos del edificio donde se encontraba el narcopiso desarticulado por la Policía Nacional en pleno centro de Estepona aseguran haber vivido durante años una situación que describen como «una auténtica pesadilla». Aunque la operación ‘Mayday’ se saldó con tres detenidos y la intervención de 114 dosis de cocaína, los residentes aseguran que el miedo no ha desaparecido por completo.

«Es mucho el miedo que hemos tenido y seguimos teniendo los vecinos de este bloque», explica una de las residentes, que señala que, pese a que la entrada y el balcón del inmueble han sido tapiados, todavía continúan merodeando personas por los alrededores.

Según relatan, durante años el trasiego de personas que acudían al inmueble era constante. «No podíamos bajar a la plaza porque estaban entrando y saliendo todo el tiempo», aseguran. Una situación que, según los vecinos, llegó a afectar directamente a su día a día y a la tranquilidad de todo el bloque.

Los residentes aseguran haber presenciado incluso escenas de consumo de drogas en las zonas comunes. «Hemos llegado a ver a algunos dentro del portal drogándose», relatan. También denuncian que, en los últimos años, algunas personas accedían al inmueble a través del balcón para entrar en el supuesto punto de venta.

A esta situación se sumaban, según los vecinos, las continuas peleas y los daños en el edificio. «Muchísimas peleas constantes, rompían cosas… La puerta del portal estaba rota», explican. Según su relato, llegaron a intentar repararla en varias ocasiones, pero los desperfectos volvían a producirse: «Cada vez que la arreglábamos la rompían para entrar».

Ahora, tras la intervención policial, los residentes esperan recuperar la tranquilidad que aseguran haber perdido durante años. «Ha sido una locura lo que hemos tenido que aguantar durante tantísimos años», lamentan, mientras reconocen que todavía existe preocupación por la posibilidad de que algunas de las personas que frecuentaban el inmueble continúen acercándose a la zona.