Un error forense podría haber sido la clave que permitió que Ross Monaghan, ejecutado junto a Eddie Lyons Jr el pasado 31 de mayo en Fuengirola, eludiera una condena por asesinato años antes. Así lo ha asegurado un exagente de policía británico que trabajó en la investigación del caso, quien ha afirmado que el ADN de Monaghan fue hallado en las partes internas del arma utilizada para matar a Kevin Carroll, alias Gerbil, en uno de los crímenes más notorios del crimen organizado en Glasgow.
En declaraciones recogidas por The Daily Record, este antiguo investigador ha explicado que nuevas pruebas de ADN incriminaban de forma directa a Monaghan. Según su testimonio, el rastro genético del mafioso escocés fue localizado en una zona del arma que «habría sido imposible tocar de forma casual». Sin embargo, un fallo en el protocolo del laboratorio permitió que el análisis quedara contaminado con el ADN de un técnico, lo que dejó la evidencia sin validez judicial.
“No se puede negar que su ADN estaba en esa arma. No se puede negar que había residuos de disparo en su chaqueta. No se puede negar que una reinvestigación posterior detectó su rastro genético en el mecanismo interno del arma”, declaró el exdetective.
La revelación adquiere un nuevo peso tras la muerte violenta de Monaghan en la Costa del Sol, apenas unas semanas atrás, en un ataque que la policía española describe como un ajuste de cuentas planificado. La hipótesis que cobra fuerza es que el pasado criminal de la víctima, especialmente su presunta implicación en el asesinato de Carroll, no estaba tan enterrado como se creía.
Un caso marcado por la impunidad
Ross Monaghan fue juzgado por el asesinato de Kevin ‘Gerbil’ Carroll, abatido a tiros en enero de 2010 en el aparcamiento de un supermercado en Glasgow. En 2012, Monaghan fue absuelto por falta de pruebas, en un proceso que entonces fue considerado un revés para la lucha contra el crimen organizado en Escocia.
Aunque otro implicado, William Paterson, fue condenado a cadena perpetua, la sombra de la duda siempre planeó sobre Monaghan. Ahora, el testimonio del exagente añade una capa más de controversia: “Ross Monaghan fue responsable de disparar contra Gerbil, junto con Billy Paterson. Cien por cien”.
La nueva información sobre el ADN hallado en el arma sugiere que, de no haberse producido el error en el laboratorio, el resultado del juicio podría haber sido otro. El policía retirado lamentó que el “fallo forense” echara por tierra lo que calificó como la “pieza central de la acusación”.
La Costa del Sol, escenario del último capítulo
La historia de Monaghan terminó el pasado mes de mayo en la Costa del Sol, cuando fue asesinado a balazos junto a Eddie Lyons Jr en el Monaghan’s Irish Bar, ubicado en Fuengirola. Según informaron fuentes policiales, el ataque fue ejecutado con una precisión propia de un sicario profesional, y ha sido vinculado a las rencillas históricas entre los clanes criminales Lyons y Daniels, enemigos desde hace décadas en las calles de Glasgow.
El principal sospechoso del doble crimen, Michael Riley, fue detenido el pasado 13 de junio en Liverpool, después de que las autoridades españolas emitieran una orden internacional de detención. En la actualidad, Riley permanece bajo custodia en el Reino Unido, a la espera de una vista de extradición que se celebrará el 9 de octubre en el Tribunal de Westminster. Durante su comparecencia inicial, el presunto sicario se negó a aceptar voluntariamente su entrega a España.
La Policía Nacional, con la colaboración de las fuerzas británicas, consiguió localizar y detener a Riley en Liverpool cuando presuntamente preparaba su huida a un paraíso fiscal insular, lo que precipitó una intervención urgente por parte de ambos cuerpos policiales. El sicario ya ha comparecido ante el tribunal de Westminster.
Crimen y legado en la Costa del Sol
Desde su fundación, el Monaghan’s Irish Bar fue identificado como propiedad de Ross Monaghan, lo que refuerza la tesis de que el crimen fue personal y simbólico. En los días posteriores al asesinato, el local fue reformado de forma exprés, retirando el rótulo con el apellido de la víctima, desmontando la terraza y modificando parte del interior. Todo apunta a que podría reabrir próximamente bajo una nueva identidad comercial.
Mientras tanto, las autoridades continúan alertando sobre la penetración del crimen organizado internacional en la Costa del Sol, donde operan más de un centenar de mafias de distintas nacionalidades, muchas de ellas involucradas en tráfico de drogas, blanqueo de capitales y ajustes de cuentas.
El caso Monaghan, con su conexión entre viejas vendettas escocesas, fallos judiciales y una ejecución a sangre fría en pleno litoral malagueño, pone de nuevo el foco sobre la necesidad de reforzar la cooperación internacional frente al crimen transnacional.



