El 27 de octubre, el medio escocés The Scottish Sun destapaba lo que sus fuentes del inframundo describen como “una cumbre que estalló en violencia”. Lo que debía ser una tregua o, al menos, un intercambio entre viejos enemigos —los clanes Daniel y Lyons, de Glasgow—, acabó convirtiéndose en un caos sangriento en el desierto de Dubái.
Según el rotativo, el encuentro fue organizado entre miembros del clan Daniel y asociados del traficante de cocaína condenado Steven Larwood, estrechamente vinculado al jefe de los Lyons, Steven Lyons, de 44 años. El supuesto propósito era resolver un conflicto menor: un joven de la banda de Larwood había estado “hablando de más” y presumiendo de ser familiar suyo, provocando la furia del bando rival. Lo que siguió fue una emboscada en toda regla.
“El chico bocazas amenazó a los Daniels usando el nombre de Larwood. Ellos pidieron una reunión… y aparecieron con más hombres y armas”, relató una fuente del crimen organizada al Scottish Sun.
La reunión, celebrada el jueves 23 de octubre, acabó con un miembro del clan Lyons apuñalado y otro de los Daniels atropellado durante los violentos minutos que siguieron.
Armas, traiciones y viejas heridas
Entre los participantes se encontraban nombres conocidos en el hampa escocesa. Por parte del clan Daniel, Ross Sherlock —que sobrevivió a un intento de asesinato en Bishopbriggs en 2015— y Fergus “Fergie” Smith, considerado “el enemigo número uno” de los Lyons.
Los Lyons estaban representados por Robert “Boab” McGuire, un delincuente de Drumchapel conocido por ordenar ataques de venganza tras el asesinato de su hermano Billy McGuire en 2020. También habría asistido David “Mincey” McKenzie, un veterano del narcotráfico que ya cumplió siete años de prisión en 2013 por una operación de un millón de libras vinculada a Jamie “Iceman” Stevenson.
La policía de Dubái detuvo a cuatro personas, pero los implicados fueron puestos en libertad poco después, tras realizar registros en varias propiedades de los implicados. El choque en el Golfo llega semanas después de que Larwood y Lyons fueran expulsados de Dubái, junto con Ross “Miami” McGill, otro agitador conocido por su papel en la guerra que desde marzo sacude el bajo mundo de Escocia.
Según las fuentes citadas por el medio británico, Larwood intentaba distanciarse de la violencia, pero su amistad con Lyons lo convirtió en blanco directo del clan Daniel. “Los Daniels ven a Larwood como un objetivo fácil”, aseguraba un informante. “No quiere guerra, y ellos se están aprovechando”.
Fergie Smith, el “enemigo número uno” que huyó a Dubái
Fergus “Fergie” Smith, de 44 años, reaparece en esta trama con un perfil que mezcla huida, fortuna y miedo. Fue encarcelado en febrero por ocultar 16.000 libras en una cuenta de apuestas de Paddy Power, violando una orden judicial que le obligaba a declarar ingresos superiores a 10.000. Tras su liberación anticipada en agosto, huyó a Dubái temiendo por su vida.
En 2008, ya había sido condenado a diez años por actuar como enlace en Escocia de una red de cocaína de Merseyside. Ahora, según The Scottish Sun, forma parte de la delegación Daniel que intenta recomponer la jerarquía criminal tras los asesinatos de Ross Monaghan y Eddie Lyons Jr. en Fuengirola el pasado mayo.
A raíz de aquellos crímenes, el clan Daniel, conocido como D-Mob, habría recuperado el control del norte de Glasgow bajo el liderazgo de Francis “Fraggle” Green, de 43 años. Su predecesor, Steven “Bonzo” Daniel, estaría “contento” de permanecer en un segundo plano. Sin embargo, incluso Green se mueve con chaleco antibalas, según las fuentes, ante una guerra que no da tregua. “Desde los asesinatos en Fuengirola, los Daniels han retomado su territorio. Pero nadie duerme tranquilo”, apuntó un informante.
De los disparos en Fuengirola a las piscinas de Dubái
Dos días después del reportaje sobre la emboscada, The Scottish Sun publicaba nuevas imágenes que ilustran el desenfreno y la impunidad con que estos delincuentes viven en los Emiratos. En ellas aparece Robert “Boab” McGuire, el mismo que representó a los Lyons en el encuentro del desierto, posando en bañador junto a los gemelos Adam y Drew Southall, ambos exconvictos por tráfico de drogas, en una fiesta en una piscina de Dubái.
McGuire, de 37 años, reside en una villa de 1,2 millones de libras decorada con un mural de su hermano Billy, asesinado hace cinco años. En su momento, prometió venganza en videoclips grabados en Drumchapel, su barrio natal. Los Southall, de Carfin (Lanarkshire), fueron condenados en 2017 tras el hallazgo de 55.000 libras en drogas y reincidieron en 2022, cuando Drew fue sentenciado por un alijo de 100.000 libras en cannabis.
Fuentes del submundo sostienen que McGuire fue quien presentó a los gemelos al agitador Ross “Miami” McGill, el exultra del Rangers arrestado en septiembre junto a Lyons, Larwood y Stephen “Jimmy” Jamieson. Todos fueron detenidos y posteriormente deportados del país.
“La gente que sabe lo que pasa dice que esa combinación —McGuire y los Southall— solo puede acabar mal. Van a causar estragos”, advertía una fuente anónima al Scottish Sun.
Una guerra global: de Glasgow a la Costa del Sol y ahora Dubái
El conflicto entre los clanes Daniel y Lyons, nacido en las calles de Glasgow, ya ha dejado muertos en España y detenidos en Emiratos. Lo que empezó como una lucha por el control del narcotráfico en Escocia se ha convertido en una guerra transnacional con ramificaciones en la Costa del Sol, donde las venganzas cruzadas se materializaron en los asesinatos de Fuengirola.
Dubái, tradicional refugio de fugitivos y paraíso de lujo para narcos europeos, ha sido ahora escenario de una extensión del conflicto.
Y aunque los protagonistas cambien de escenario, el patrón se repite: reuniones que acaban en sangre, lujos pagados con cocaína y alianzas frágiles bajo el sol del desierto.



