Un mes después de su detención en Liverpool, el presunto sicario acusado de ejecutar a sangre fría a dos conocidos miembros del crimen organizado escocés en la localidad costasoleña de Fuengirola todavía no ha comparecido ante el juez para su audiencia de extradición. Según publica The Scottish Sun, el procedimiento se ha pospuesto hasta el 20 de noviembre, una decisión que vuelve a aplazar la entrega del sospechoso a las autoridades españolas, que le reclaman por asesinato.
El detenido, Michael Riley, de 44 años y natural de Huyton (Liverpool), fue arrestado el pasado 13 de junio por la policía de Merseyside, en cumplimiento de una orden de detención internacional emitida por el juzgado español que instruye el caso. Las autoridades españolas lo considera responsable de los homicidios de Ross Monaghan y Eddie Lyons Jnr, perpetrados la noche del 31 de mayo en Monaghan’s Bar, un establecimiento ubicado en el bar Monaghan’s.
El tiroteo ocurrió mientras las víctimas se encontraban viendo la final de la Champions League con un grupo de amigos. Lo que parecía una velada tranquila terminó en tragedia cuando un hombre armado abrió fuego en plena vía pública, ante decenas de testigos.
Un ataque calculado
Según las investigaciones, Eddie Lyons Jnr, de 46 años, fue alcanzado por una bala cuando se encontraba en la terraza del bar. Cayó abatido al instante frente a clientes horrorizados. A continuación, el tirador se dirigió hacia el interior del local, donde persiguió y ejecutó a Ross Monaghan, de 43 años, según muestran las imágenes captadas por las cámaras de seguridad.
Ambos fallecidos eran miembros destacados del conocido clan Lyons, una de las organizaciones criminales más peligrosas de Escocia. El grupo mantiene desde hace décadas una guerra encarnizada con el clan Daniels, también originario de Glasgow, por el control del narcotráfico y otros negocios ilícitos.
De hecho, el jefe de la Policía Nacional en Málaga, Pedro Agudo Novo, ha vinculado directamente a Riley con el clan Daniels, señalando que el doble crimen podría ser una venganza dentro de la sangrienta guerra de bandas que se arrastra desde hace más de veinte años en las calles de Glasgow y que ahora parece haberse trasladado a la Costa del Sol.
Extradición en pausa
A pesar de la gravedad de los cargos, el proceso de extradición de Riley se encuentra en un impasse judicial. El pasado 9 de octubre debía haberse celebrado su audiencia en el Tribunal de Magistrados de Westminster, pero esta ha sido suspendida hasta el 20 de noviembre. Así lo determinó el magistrado Timothy King, quien además lamentó la ausencia del acusado en la sesión, ya que Riley no fue presentado ni siquiera por videoconferencia desde la prisión de Wandsworth, donde permanece en régimen de custodia preventiva.
“El próximo señalamiento será el 15 de agosto, con la esperanza de que el señor Riley pueda comparecer por videollamada”, afirmó el juez durante la breve sesión judicial.
Silencio desde Escocia
En una decisión que generó polémica, la Police Scotland negó públicamente en un principio que el doble homicidio guárdese relación con el enfrentamiento entre las familias Daniels y Lyons. Esta versión chocaba frontalmente con la ofrecida por la policía española, que sostiene que se trata de un acto de violencia relacionado con el crimen organizado británico establecido en el sur de España. Finalmente, las autoridades escocesas rectificaron y asumieron la relación.
Lo cierto es que tanto Monaghan como Lyons Jnr eran conocidos por su historial delictivo en Escocia. Monaghan, que ya había sobrevivido a un intento de asesinato en Glasgow en 2017, regentaba el bar donde se produjo el crimen. Lyons Jnr, por su parte, tenía también un largo historial vinculado al tráfico de drogas y a la delincuencia organizada.
Ambos fueron enterrados en un funeral conjunto celebrado este mes de julio, al que asistieron decenas de personas vinculadas al clan Lyons, en un despliegue de poder y simbología que refuerza la teoría del ajuste de cuentas.
Costa del Sol, epicentro del crimen internacional
El caso vuelve a poner el foco sobre la Costa del Sol como refugio privilegiado para fugitivos y escenario de guerras entre clanes internacionales. La zona, conocida por su clima y su estilo de vida relajado, lleva años siendo territorio clave para mafias del norte de Europa, especialmente del Reino Unido, Países Bajos, Irlanda y países del Este.
La ejecución de Monaghan y Lyons Jnr en un bar en pleno centro de Fuengirola, en plena temporada turística, ha causado una fuerte alarma social en Fuengirola, donde no es habitual este tipo de crímenes a plena luz del día. El Ayuntamiento, por el momento, no se ha pronunciado oficialmente sobre lo ocurrido.
Mientras tanto, Michael Riley continúa entre rejas en Londres, a la espera de que se resuelva su proceso judicial. Si el juez de Westminster da luz verde a su extradición, deberá enfrentarse a la justicia española por dos delitos de asesinato con agravante de premeditación y uso de arma de fuego.
El desarrollo del caso será clave para entender si, como apunta la Policía Nacional, se trata del capítulo más reciente de una guerra criminal sin fronteras que ya ha dejado un reguero de víctimas tanto en Glasgow como en el litoral andaluz.



