El malestar entre los médicos andaluces ha alcanzado un nuevo punto de ebullición. El borrador del nuevo Estatuto Marco, que el Ministerio de Sanidad de Mónica García quiere impulsar, ha sido recibido con profunda preocupación por parte del colectivo sanitario, que denuncia un grave deterioro de sus condiciones laborales. José Luis Prada, portavoz del Sindicato Médico Andaluz (SMA), ha atendido a este medio desde el Hospital Costa del Sol de Marbella para explicar los motivos que han llevado a los profesionales a movilizarse.
“Es una ley que ya era mala para los médicos y ahora la empeoran aún más. Lo que hace este borrador es dar una vuelta de tuerca que agrava nuestras condiciones de trabajo”, denuncia Prada.
La crítica se centra, principalmente, en el sistema de guardias. Los médicos, como cualquier funcionario público, tienen una jornada anual de 1.580 horas. Sin embargo, a esa jornada se suma otra “especial”, conocida como guardias médicas, que puede llevar a muchos profesionales a superar las 2.400 horas anuales.
“Es una auténtica burrada. Mientras en España se lucha por una jornada semanal de 37 horas, los médicos trabajamos de media 48 horas a la semana. Y lo peor es que esas horas no cotizan a la Seguridad Social”, advierte.
Prada considera que el sistema de guardias es “obsoleto”. Surgió en los años 20, cuando apenas había actividad hospitalaria. Hoy, sin embargo, las guardias implican un trabajo continuado y de alta intensidad, especialmente en servicios como Urgencias. “Se hace exactamente lo mismo que en la jornada ordinaria: ver un paciente detrás de otro”.
Frente a la promesa del Gobierno de eliminar las guardias de 24 horas, el portavoz del SMA denuncia que se ha lanzado un bulo: “Dicen que serán de 17 horas, pero ya lo son. Empiezan a las 15:00 y terminan a las 08:00 del día siguiente. Lo que plantean es que quitemos la jornada ordinaria previa, pero que la recuperemos en otro momento. ¿Y cuándo? Pues los fines de semana”.
Además de la carga horaria, el colectivo denuncia un problema estructural más profundo: la falta de representatividad en las negociaciones. “No se negocia con médicos. Se negocia con celadores, administrativos, técnicos, enfermeros… pero no con nosotros. Eso provoca que se diseñen condiciones que nadie del colectivo ha validado”.
La petición es clara: un estatuto médico propio, que regule las condiciones específicas de los facultativos, como ya ocurre con jueces o fiscales. “Dicen que no existe, pero sí existió. Lo que pasó es que todo se metió en el Estatuto Marco anterior y ahora nos rige una normativa común que no refleja nuestra realidad”.
El deterioro de las condiciones laborales no es un problema solo para los sanitarios, sino también para los ciudadanos. Prada pone un ejemplo: “Un conductor de autobús no puede conducir más de dos horas seguidas, pero un médico te puede operar a las cuatro de la mañana tras llevar 20 horas trabajando. Es una barbaridad”.
Y concluye: “La sanidad pública es barata porque se basa en la explotación. No solo de los médicos, también de otros colectivos. Pero si tú maltratas a un profesional, se va. Y si se va, la situación empeora. Entramos en un círculo vicioso: menos médicos, peores condiciones, más fugas. Así no hay sistema que aguante”.
España es, de hecho, el país europeo que más médicos forma por habitante, y aun así sufre un déficit estructural. La razón, según el SMA, es que los médicos huyen de las condiciones laborales que se les ofrecen.
Huelga médica con seguimiento histórico
El pasado 13 de junio tuvo lugar una huelga médica que logró un seguimiento histórico, especialmente en Andalucía. Según Prada, fue la más significativa desde la llegada de la democracia: “Tuvo una repercusión del 70-75% en España, y en nuestro hospital llegó al 90%”.
A pesar de ello, los facultativos son conscientes de que las huelgas no son una solución definitiva. “No podemos parar el sistema como lo harían otros sectores. No podemos dejar a los pacientes. Y encima nos imponen servicios mínimos abusivos, con más médicos de los que habría sin huelga”.
Por eso, avisan: las movilizaciones continuarán, aunque de manera puntual y simbólica. Lo preocupante, insisten, no es si los médicos van a cortar la autovía. “Lo que debería preocuparnos a todos es el deterioro de una sanidad pública que todo el mundo dice defender, pero que nadie protege de verdad”.



