La madrugada del martes se torció en la prisión de Alhaurín de la Torre. Pasaban pocos minutos de las dos cuando los funcionarios de servicio nocturno escucharon ruidos extraños en uno de los módulos más vigilados. Dos internos, ambos catalogados como peligrosos, intentaban fugarse del Centro Penitenciario Málaga I. No llegaron lejos. La reacción del personal fue inmediata y consiguieron detenerlos antes de que pudieran abandonar la galería.
Uno de ellos, según confirman fuentes penitenciarias, es el principal sospechoso del asesinato del rapero sueco Hamza Karimi, abatido a tiros en Puerto Banús hace poco más de una semana. Desde entonces, el caso ha estado bajo la lupa de la Policía Nacional y de las autoridades suecas, que lo vinculan con la guerra entre bandas criminales del norte de Europa, una violencia exportada hasta la Costa del Sol.
El intento de fuga se produjo apenas unas horas después de otra incidencia en el mismo centro: la agresión a un funcionario por parte de un interno “especialmente conflictivo”, según el sindicato CSIF. El trabajador resultó con heridas leves y fue atendido en el propio recinto.
Una noche larga en Alhaurín
Fuentes del centro relatan que la tentativa de evasión fue rápida, casi improvisada. Los dos internos trataron de forzar una salida en plena noche, aprovechando el silencio del módulo. Los funcionarios, alertados por los sensores y el ruido metálico, llegaron antes de que los reclusos pudieran avanzar. La situación se controló en minutos, sin heridos ni daños graves.
Los dos presos implicados están sometidos al artículo 75 del Reglamento Penitenciario, una medida reservada a los internos más peligrosos o con conductas inestables. Tras el incidente, Instituciones Penitenciarias ha solicitado su traslado a otro centro.
El detenido por el crimen de Marbella
El principal implicado, de nacionalidad sueca, fue detenido el pasado 3 de octubre, apenas unas horas después de que Hamza Karimi, conocido artísticamente como Hamko, fuese tiroteado a plena luz del día en una terraza de Puerto Banús.
Karimi, de 25 años, era un rostro conocido en la escena musical escandinava, con millones de reproducciones en plataformas digitales. Su muerte fue el último capítulo de una guerra abierta entre los clanes Foxtrot y Dalen, dos organizaciones criminales enfrentadas por el control del tráfico de drogas y los ajustes de cuentas en Suecia.
El sospechoso fue interceptado en San Pedro Alcántara mientras intentaba huir en un coche robado. Desde entonces, permanece en prisión preventiva en Alhaurín de la Torre, donde su comportamiento ya había generado varios incidentes, según fuentes internas.
CSIF pide más seguridad
El sindicato CSIF Prisiones ha confirmado los hechos y ha vuelto a reclamar más personal y medios de protección para los funcionarios que cubren los turnos nocturnos. “La profesionalidad de los trabajadores evitó que ocurriera algo más grave”, ha señalado la organización, que también ha ofrecido apoyo psicológico al compañero agredido.
CSIF recuerda que la cárcel de Alhaurín acumula un número creciente de internos vinculados al crimen internacional y que muchos de ellos presentan perfiles “imprevisibles y violentos”. Por eso piden más recursos, dispositivos de control y formación actualizada para hacer frente a situaciones de este tipo.



