La guerra entre mafias escocesas parece no tener fin. Steven Lyons estaría preparando una venganza sangrienta contra el clan rival Daniel tras el asesinato de su hermano y su lugarteniente en Fuengirola. Lo que comenzó como una disputa interna entre viejos enemigos amenaza con desatar una nueva ola de violencia en las calles británicas y españolas.
Según fuentes próximas a la investigación, Lyons, de 44 años, ha jurado ajustar cuentas personalmente con los Daniel, convencido de que ellos ordenaron el doble crimen de Fuengirola del pasado mayo, en el que murieron su hermano Eddie Lyons Jr. y su mejor amigo Ross Monaghan. Desde entonces, su entorno habla de un hombre obsesionado, consumido por la rabia y dispuesto a cobrarse una vida como respuesta.
“No escucha a nadie. Dice que ya no se trata de negocio, sino de familia. Quiere sangre”, aseguran fuentes próximas al clan al Daily Record.
“Hora de devolver el golpe”
Lyons habría dado luz verde a una operación de represalia, con órdenes directas de localizar a los líderes del clan Daniel. Su objetivo principal sería Steven “Bonzo” Daniel, aunque también habría puesto precio a la cabeza de Zander Sutherland, hijo del histórico capo Jamie Daniel. El plan incluiría tanto ataques en las calles de Glasgow como movimientos en el interior de las cárceles, donde Lyons mantiene contactos y leales dispuestos a actuar.
Las autoridades escocesas temen que la guerra vuelva a estallar a plena luz del día, como ocurrió en la década de los 2000, cuando ambos clanes se disputaban el tráfico de cocaína, armas y protección en el norte del país.
Una guerra con eco internacional
Tras el doble asesinato en Fuengirola, la violencia entre los clanes escoceses ha traspasado fronteras. Varios de sus líderes han pasado por Dubái, Marruecos y la Costa del Sol, donde establecieron bases de operaciones para el tráfico de drogas y el lavado de dinero.
El propio Steven Lyons fue expulsado de Dubái en septiembre, tras ser arrestado y liberado junto a otros jefes criminales como Ross McGill, Stephen “Jimmy” Jamieson y Steven Larwood. Desde entonces, su paradero es incierto. Se cree que podría moverse entre Europa y el norte de África mientras prepara su respuesta.
Fuentes del entorno mafioso aseguran que Lyons se ha sometido a cirugía estética para cambiar su aspecto y evitar ser localizado. “Tiene dinero, contactos y una lista de enemigos. Y no piensa esconderse para siempre”, explican.
El factor Mocro Maffia
En esta guerra también aparece un nuevo actor: la Mocro Maffia, el violento entramado marroquí-holandés que controla gran parte del tráfico de cocaína en Europa. Según los servicios de inteligencia, Ross McGill, aliado de Lyons y jefe del grupo Tamo Junto (TMJ), habría tejido lazos con los hijos del capo Ridouan Taghi, líder histórico de la Mocro Maffia, actualmente encarcelado en Países Bajos, y este le habría ofrecido refugio en Marruecos.
La alianza entre ambos mundos —la mafia escocesa y la organización marroquí-holandesa— podría haber dado a Lyons y McGill recursos, contactos y protección fuera del Reino Unido, complicando aún más el trabajo policial.
Los investigadores temen que la Mocro Maffia esté financiando o facilitando las operaciones de los clanes británicos en el sur de Europa, especialmente en España y Marruecos, donde ambos grupos tienen intereses comunes en el transporte de droga.
El sicario en Soto del Real y la venganza en marcha
Mientras tanto, el presunto ejecutor del tiroteo de Fuengirola, Michael Riley, permanece en prisión preventiva en Soto del Real, en Madrid. Se le acusa de asesinar a Monaghan y Lyons Jr., y de ser un miembro interno del clan Daniel.
Su encarcelamiento no ha calmado los ánimos. Al contrario: ha encendido aún más la sed de venganza de Steven Lyons, que considera el caso un insulto personal.
En Escocia, ya se han reforzado las medidas de seguridad ante la posibilidad de un nuevo atentado. Los investigadores hablan de una tensión creciente, con hombres armados vigilando barrios, escoltas reforzados y movimientos sospechosos en torno a los líderes de los clanes.
“Esto no ha terminado”, advierte una fuente policial. “Lyons tiene dinero, contactos y motivos. Y cuando la mafia escocesa promete sangre, suele cumplirlo”.



