El 31 de mayo de 2025, la tranquila localidad de Fuengirola se convirtió en escenario de un crimen que cruzaría fronteras y encendería una guerra internacional entre clanes. Esa noche, en plena retransmisión de la final de la Liga de Campeones, fueron asesinados a tiros Ross Monaghan, de 43 años, y Eddie Lyons Jr, de 46, líderes del clan Lyons, en el Monaghan’s Bar, propiedad de uno de ellos.
La ejecución fue rápida, meticulosa y fría, con disparos que acabaron con la vida de ambos frente a decenas de testigos. Este acto de violencia no solo dejó un vacío en la organización criminal, sino que desató una serie de represalias que llegarían hasta Escocia. La policía británica detuvo a Michael Riley, de 44 años, como principal sospechoso del doble asesinato, y enfrenta extradición a España para responder ante la justicia por estos crímenes.
El asesinato en Fuengirola fue la chispa que encendió un ajuste de cuentas internacional, donde el enfrentamiento entre los clanes Lyons y Daniel, con conexiones en Glasgow y Edimburgo, se intensificó y tomó un nuevo rumbo, mezclando venganza, crimen organizado y violencia mediática.
Sam Walker y el vídeo que desató la ira
Días después del doble homicidio, el 8 de julio, el británico Sam Walker, exconvicto y autodenominado influencer, se convirtió en víctima de la violencia. Walker había grabado un vídeo provocador frente al Monaghan’s Bar, burlándose del asesinato de Monaghan y Lyons. En la grabación, difundida en Instagram y TikTok, el influencer lanzó un mensaje desafiante:
“Este es un mensaje para cualquiera de vosotros. Estad alerta, porque si os pillan desprevenidos, esto es lo que pasa. Tres personas han sido eliminadas, dos están muertas”.
La provocación no pasó desapercibida para los grupos criminales implicados. Pocos días después, Walker fue brutalmente golpeado con palos de golf en Puerto Banús, resultando con heridas graves en la cabeza que requirieron grapas quirúrgicas para cerrar múltiples cortes. El ataque fue interpretado como una advertencia: la violencia no distingue entre miembros del crimen organizado y observadores externos que se atreven a burlarse de sus víctimas.
La escalada: ataque con machetes en Escocia
El 2 de septiembre, apenas dos meses después de la agresión en la Costa del Sol, Sam Walker sufrió un nuevo ataque, esta vez en Escocia, en la localidad de Rutherglen, cerca de Glasgow. Un grupo de enmascarados vinculados al Dubai-based gangster Ross “Miami” McGill, líder del grupo Tamo Junto (TMJ), irrumpió en su domicilio y atacó con machetes tanto al influencer como a su perro, un Cane Corso, según informó The Scottish Sun.
El hombre, de 50 años, resultó con heridas graves en las manos, principalmente defensivas mientras trataba de protegerse, y fue trasladado al Queen Elizabeth University Hospital antes de ser ingresado en el Glasgow Royal Infirmary. Su perro recibió atención veterinaria inmediata tras los cortes recibidos durante la brutal irrupción.
TMJ publicó un vídeo de reivindicación tras el ataque, con un mensaje claro:
“Escribe tonterías en las redes sociales, afronta las consecuencias. Los hechos hablan más que las palabras.”
Este hecho demuestra la trascendencia global de los conflictos de clanes escoceses, y cómo los medios digitales y las redes sociales se han convertido en un terreno más de confrontación y propaganda criminal.
Tamo Junto: la maquinaria de la venganza
El grupo Tamo Junto, liderado por Ross “Miami” McGill, tiene conexiones directas con el clan Daniel de Glasgow y con el narcotraficante de Edimburgo Mark Richardson, de quien McGill ha recibido órdenes de atacar a sus enemigos tras un fraude con 500.000 libras en billetes falsos ligados a un cargamento de cocaína del capo Jamie “Iceman” Stevenson.
Desde Dubai, McGill ha coordinado los ataques, reclutando jóvenes de entre 16 y 25 años para incendiar propiedades y agredir a asociados de Richardson y del clan Daniel. Las acciones incluyen:
- Incendios y ataques con cócteles molotov a negocios y viviendas en Edimburgo y Glasgow desde marzo de 2025.
- Agresiones con machetes, como la sufrida por Walker en Escocia.
- Difusión de vídeos de violencia en redes sociales para intimidar y ejercer propaganda psicológica.
Las autoridades han detenido a 57 personas relacionadas con esta ola de violencia, en el marco de la Operación Portaledge, centrada en frenar la escalada más intensa de conflictos entre clanes en Escocia en décadas.



