Yolanda, una de las vecinas afectadas por el proceso judicial que amenaza con desahuciar a 39 familias en la barriada de El Calvario, ha iniciado este lunes una huelga de hambre indefinida a las puertas del Ayuntamiento de Torremolinos. Su objetivo: visibilizar una situación que, según denuncia, ha estado marcada por el silencio institucional, la falta de transparencia judicial y presuntas prácticas especulativas.
«Llevo meses intentando que alguien me escuche. Hemos llamado a todas las puertas, enviado escritos, hablado con medios… y todo sigue igual. Esta huelga es mi última opción. No me queda otra», asegura con determinación mientras se acomoda sobre una camilla, bajo una sombrilla, frente al consistorio.
Yolanda ha decidido dejar de ingerir alimentos sólidos, limitándose a agua y sales minerales. “No lo hago por capricho ni por llamar la atención. Lo hago porque estoy desesperada. Necesito que se sepa lo que está pasando con nuestras casas. Que alguien nos mire a los ojos y nos diga: ‘sí, esto es justo’, o ‘no, esto no puede seguir así’”.
Un proceso opaco y sin información para los afectados
Según explica, todo comenzó con la subasta de los inmuebles que ocupaban las 39 familias del bloque donde vive. Sin embargo, ningún vecino fue notificado oficialmente del procedimiento judicial, lo que impidió cualquier tipo de defensa legal.
«Nos enteramos de la sentencia cuando ya era firme. Nadie nos comunicó nada. No tuvimos derecho a recurrir, a defendernos, a presentar alegaciones. Se supone que vivimos en un estado de derecho, pero lo que hemos vivido es una pesadilla jurídica», afirma con la voz quebrada.
Yolanda asegura que, incluso después de que su vivienda fuera vendida, recibió mensajes presionándola para seguir pagando el alquiler, lo que aumenta su sospecha de que el proceso se ha utilizado para favorecer intereses particulares.
“Compró mi casa la misma persona que llevaba la administración del bloque”
Uno de los aspectos más graves de su denuncia tiene que ver con la figura de la administradora del edificio. «La persona que llevaba años gestionando nuestras viviendas ha comprado mi casa como persona física. ¿Cómo es posible que el mismo perfil que administraba todo, ahora sea la propietaria? ¿No hay conflicto de intereses? ¿Nadie lo va a investigar?», se pregunta.
Yolanda asegura que esa misma persona “ha estado relacionada con situaciones similares en otros municipios”, y pide que se abra una investigación formal sobre estas prácticas y sobre la empresa adjudicataria de las viviendas. «No quiero venganza. No pido que me devuelvan el piso. Lo que quiero es que esto no le vuelva a pasar a nadie más. Que alguien pare esto».
El Ayuntamiento activa un protocolo de apoyo sanitario
Desde el consistorio, la concejala de Asuntos Sociales, Gloria Manoja, ha explicado que la situación es delicada, pero que se está actuando con responsabilidad y humanidad.
«Es una situación nada agradable y muy penosa. Hemos intentado desde el Ayuntamiento, y llevamos tiempo trabajando con Yolanda, para evitar que llegara a este punto. Pero es una decisión muy meditada por su parte y no nos queda otra que apoyarla y asistirla en todo lo que necesite», declaró Manoja en declaraciones a Área Costa del Sol.
El Ayuntamiento ha puesto en marcha un protocolo de asistencia médica, en colaboración con el Centro de Salud de Torremolinos, la Policía Local y la Policía Nacional, para garantizar su seguridad durante la huelga.
«Estamos en contacto con los servicios médicos, que harán un control y seguimiento diario de su estado. También con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que esta misma mañana ya han estado presentes. Queremos que Yolanda esté lo más protegida posible», añadió la concejala.
Apoyo institucional, pero también preocupación
Gloria Manoja insistió en que Yolanda tiene una salud delicada y que, personalmente, ha intentado disuadirla de esta medida: «Quizás es la menos apropiada para hacer esto, por su estado físico. Esta mañana he estado con ella y le he trasladado que este no es el camino. Ojalá decida pronto dejar esta huelga de hambre, que no le va a hacer bien».
Pese a ello, desde el Ayuntamiento se muestra un compromiso firme con Yolanda y el resto de familias afectadas por esta situación en El Calvario. «La semana pasada estuvo en Torremolinos una empresa mediadora de la Sareb reuniéndose con los vecinos. Ya le hemos dicho a todas las familias que las vamos a apoyar. En el caso de Yolanda, sabemos que su vivienda fue adjudicada a una tercera persona antes de que el Ayuntamiento pudiera intervenir para mediar. Pero igualmente le hemos dicho que no está sola y que estaremos a su lado», afirmó Manoja.
Concentraciones, firmas y un grito colectivo de ayuda
La huelga no es un acto aislado. Cada día, vecinos de El Calvario se turnan para acompañar a Yolanda en su protesta, y a las 21:00 horas se celebra una concentración silenciosa de cinco minutos frente al Ayuntamiento.
Además, ha instalado una mesa para recoger firmas, con la intención de enviar una petición al Congreso de los Diputados. “Queremos que esto llegue a Madrid. Que se investigue. Y si no hay irregularidades, que nos lo digan. Pero que lo miren”, insiste.
«No estoy haciendo esto solo por mí. Somos 39 familias. Somos muchas personas. Y cada una tiene su historia, su vida, sus hijos, sus miedos. Si no hablo yo, ¿quién va a hablar por nosotros?», concluye Yolanda, decidida a seguir con su protesta, al menos hasta que alguien escuche su voz.



