Torremolinos contará con un nuevo radar para frenar la siniestralidad: dónde se ubica y cuándo funciona

La medida llega tras realizar un estudio sobre los accidentes registrados en la zona

Accidente en rotonda de la Marcha Verde, Torremolinos.
Accidente en rotonda de la Marcha Verde, Torremolinos.

Torremolinos pondrá en marcha un radar disuasorio en la Avenida de la Libertad, en el tramo comprendido entre el cruce de El Pozuelo y la rotonda de La Marcha Verde, con el objetivo de frenar la elevada siniestralidad registrada en este punto. El dispositivo funcionará inicialmente los viernes y sábados por la noche, coincidiendo con las horas en las que se concentra la mayoría de los accidentes.

El radar se activará de forma habitual durante el fin de semana en horario nocturno y, de manera excepcional, en situaciones concretas como las campañas especiales de la DGT. En estos casos, el Ayuntamiento informará previamente a la ciudadanía. La medida busca disuadir a los conductores de circular a gran velocidad en un tramo que acumula numerosos siniestros a lo largo de los años.

Según el estudio realizado sobre los accidentes registrados en la zona, la mayoría se producen entre las dos y las cinco de la madrugada, y en muchos casos confluyen el exceso de velocidad y el consumo de alcohol o sustancias estupefacientes. La velocidad máxima permitida en el tramo donde se instalará el radar es de 40 kilómetros por hora, reduciéndose a 30 kilómetros por hora en el sector más próximo a la rotonda.

El informe de la Policía Local advierte de que la recta provoca que muchos conductores aceleren en exceso, generando un “efecto túnel” que dificulta la percepción de la señalización. Al encontrarse con los badenes, algunos vehículos pierden el control y acaban impactando contra la rotonda, que en ciertos accidentes ha llegado a actuar como una auténtica catapulta.

La instalación del radar se suma a otras actuaciones previas ya ejecutadas en la zona, como el reasfaltado y pintado de la vía, la reubicación de badenes, la colocación de resaltos de caucho y un semáforo que se ilumina en rojo cuando se supera la velocidad permitida. Estas medidas responden a la preocupación vecinal, ya que en varios siniestros los vehículos han llegado a invadir aceras, zonas ajardinadas o incluso el interior de aparcamientos de bloques de viviendas cercanos.