Cocaína, éxtasis, hachís, una guardería de droga, un invernadero con 152 plantas de marihuana y hasta tres taxistas integrados en la trama. Ese es el balance de la operación Carroza, desarrollada por la Policía Nacional contra una red que supuestamente surtía de estupefacientes tanto a consumidores habituales como a otros narcotraficantes en Torremolinos y Benalmádena.
La actuación se ha saldado con diez detenidos por su presunta implicación en los hechos. Entre ellos figuran tres profesionales del taxi que, según la investigación, aprovechaban su actividad laboral en el sector del transporte público para distribuir droga sin levantar sospechas. De los principales investigados, cuatro han ingresado en prisión provisional por orden judicial, entre ellos uno de los taxistas arrestados.
La investigación ha sido desarrollada por agentes del Grupo II de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría de Policía Nacional de Torremolinos-Benalmádena. El origen del operativo estuvo en unas informaciones que apuntaban a la venta de estupefacientes en dos domicilios situados en el núcleo poblacional de Arroyo de la Miel.
Uno de esos puntos de comercialización, según la Policía, estaba controlado por un matrimonio que suministraba droga a clientes habituales y también a otros esporádicos en su propio domicilio. En el mismo bloque de viviendas residía otro de los investigados, que resultó ser taxista y que mantenía contacto con esa pareja.
A partir de ahí, los agentes sostienen que este investigado, en colaboración con dos compañeros de profesión, utilizaba los taxis para mover y distribuir importantes partidas de estupefacientes y psicotrópicos entre traficantes afines y también entre clientes en las localidades de Benalmádena y Torremolinos.
Una ‘guardería’ en La Carihuela y dos puntos de venta desactivados
Durante la fase de explotación de la operación, la Policía practicó cinco entradas y registros en domicilios, unas actuaciones que permitieron desactivar dos puntos de venta de droga y desmantelar una “guardería”.
Esa vivienda, ubicada en el barrio torremolinense de La Carihuela, era utilizada presuntamente por la red para ocultar el grueso de las sustancias. Según la nota policial, en ese piso de alquiler se concentraban sobre todo cocaína y éxtasis, además de un invernadero de marihuana con toda la logística habitual de este tipo de instalaciones.
En ese inmueble fueron intervenidas 152 plantas de cannabis sativa, junto a diverso material destinado a la adulteración y preparación de dosis.
La Policía sostiene que la organización empleaba además una red de viviendas, locales y trasteros para esconder la droga y facilitar su posterior distribución, una infraestructura que servía de apoyo a la actividad del grupo en distintos puntos de la costa malagueña.
Cocaína, éxtasis, fármacos y 30.000 euros en efectivo
El balance de la operación incluye la intervención de 887 gramos de cocaína, 180 gramos de éxtasis, 35 gramos de hachís y 706 gramos de cafeína, sustancia que presuntamente era utilizada como corte.
Los agentes también se incautaron de 259 comprimidos de varios fármacos, dos básculas de precisión, una prensa hidráulica, alrededor de 30.000 euros en efectivo, cuatro vehículos y telefonía móvil, entre otros efectos.
Según la Policía Nacional, la operación permitió acreditar la existencia de una estructura jerarquizada, con distintos niveles de responsabilidad entre sus integrantes. Esa organización interna, sumada a la diversidad de funciones dentro del grupo, fue uno de los elementos que sustentó la actuación policial.
Diez detenidos de entre 23 y 58 años
La operación Carroza culminó con la detención de diez personas, de edades comprendidas entre los 23 y los 58 años. Todos ellos fueron puestos a disposición de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Torremolinos, Plaza Número Dos.
Tras pasar a sede judicial, se acordó el ingreso en prisión de cuatro de los sospechosos, considerados entre los principales investigados en la causa.



