La familia de Aitan, el hombre de 35 años fallecido tras una intervención policial con pistola Taser en Torremolinos, ha reclamado públicamente el acceso a las cámaras de seguridad del locutorio y de la calle, asegurando que el joven solo quería cargar su teléfono móvil y negando que hubiera cometido delito alguno. Así lo han expresado ante los micrófonos del programa ‘En boca de todos’, de Cuatro.
Según el relato ofrecido por sus familiares, los hechos ocurrieron en torno a las 19:45 horas, cuando el joven entró en un locutorio con la intención de comprar un cargador para su teléfono móvil. Minutos después, acabó en el suelo retenido por dos agentes que procedieron a su detención por un supuesto robo. Durante la intervención, fue inmovilizado tras recibir varios impactos con pistola Taser. Poco después, el detenido sufrió una parada cardiorrespiratoria. Los agentes iniciaron maniobras de reanimación, pero finalmente falleció en el lugar.
La Policía Local de Torremolinos defiende que la actuación fue correcta, mientras que la familia denuncia un supuesto abuso policial en una intervención en la que, según su versión, intervinieron seis agentes.
«Queremos las cámaras, hay vídeos que demuestran que él estaba tranquilo»
La viuda y los familiares del fallecido sostienen que Aitan necesitaba cargar el móvil para poder pagar el cargador y que, aunque estaba muy nervioso, no cometió ningún robo. Según su versión, el propietario del locutorio lo dejó encerrado en el interior del local al pensar que pretendía robar hasta la llegada de la policía.
«Queremos las cámaras de seguridad, todas las cámaras, las del locutorio y las de la calle. Hay vídeos que demuestran que estuvo 15 minutos sentado esperando y que explicó la situación tranquilamente a la policía», afirmaron en el programa.
Añaden que el fallecido era padre de un niño de 7 años y reclaman que no quede constancia pública de que era un delincuente. «Justicia. Él no va a volver, pero que no quede que murió de un infarto sin más. Se lo han provocado», señalan.
El relato de los familiares sobre los momentos previos
Otros familiares explicaron que el joven entró primero en una tienda de kebab para pedir un cargador, pero al no encontrarlo cruzó al locutorio situado enfrente. Según su testimonio, el trabajador del kebab salió a la calle para advertir al propietario de que no era un ladrón, pero aun así decidió no abrir el local hasta que llegó la policía.
Relatan que el primer agente entró con la Taser en la mano, esperó la llegada de otros cuatro policías y que durante la intervención el joven fue inmovilizado con una rodilla en el abdomen y otra en el cuello, mientras recibía descargas. «Dígame si alguien puede respirar así», denunció un familiar en directo.
JUPOL defiende la actuación policial
El portavoz de JUPOL, Bón Domínguez, intervino también en ‘En boca de todos’ para asegurar que los vídeos difundidos estarían modificados y que no muestran el momento en el que el joven se comporta de forma agresiva y porta unas tijeras en las manos. «Es una intervención muy compleja, en una zona muy pequeña», afirmó.
Irene Montero denuncia posible abuso y advierte del uso de la Taser
La eurodiputada de Podemos, Irene Montero, mostró su indignación por lo ocurrido y recordó que el propio fabricante de las pistolas Taser desaconseja su uso en personas agitadas, además de los riesgos señalados por Amnistía Internacional. «Creo que se ha producido un abuso», afirmó.
También hizo referencia a que el joven fallecido era un hombre negro, señalando que «puede haber un determinante racista» y recordando que existen dos versiones de los hechos: la policial y la de quienes aseguran que «lo único que quería era cargar su móvil».



