El atestado de la intervención policial en un locutorio de Torremolinos, en la que un hombre perdió la vida tras ser reducido por agentes de la Policía Nacional, recoge que el detenido amenazó a los agentes con unas tijeras mientras gritaba “Alá es grande”, según ha informado OKDIARIO. Así lo reflejan las declaraciones de los seis policías que participaron en el operativo, según consta en el informe al que ha tenido acceso el medio que ha divulgado el contenido del documento.
Los hechos ocurrieron el 7 de diciembre, cuando una llamada alertó de un robo con violencia con rehén en un locutorio situado en la calle Hoyo. A su llegada, los agentes se entrevistaron con el propietario del establecimiento, quien relató que el asaltante había irrumpido de forma violenta en el local y le había golpeado repetidamente en la cabeza, logrando él huir y dejando encerrado al agresor en el interior.
Al acceder al establecimiento, los policías se encontraron con Mohamed, marroquí de 45 años, que portaba en una mano un teléfono móvil y en la otra unas tijeras, con las que —según su testimonio— amenazaba mientras realizaba gestos violentos y gritaba consignas religiosas. Los agentes intentaron en reiteradas ocasiones que depusiera su actitud y arrojara el objeto punzante, sin éxito.
Debido a las reducidas dimensiones del local, los agentes solo podían aproximarse de uno en uno. En uno de los primeros intentos de inmovilización, uno de los policías logró sujetarle una mano, pero se resbaló debido al sudor del detenido, quedando esposado solo por una de las extremidades. Aun así, consiguieron arrebatarle las tijeras.
La situación se agravó ante el aumento de la agresividad del detenido. Dos agentes lograron contenerlo momentáneamente, sin poder derribarlo. En ese momento, uno de los policías le aplicó una descarga corta con la pistola eléctrica Táser a quemarropa, sin efectuar disparo, con el objetivo de reducirlo sin causarle más daños. Tras varios intentos y dos nuevas descargas eléctricas, cuatro agentes consiguieron finalmente esposarlo por completo.
Una vez inmovilizado, los propios policías solicitaron una ambulancia para que los servicios sanitarios administraran calmantes al arrestado, que presentaba un estado de alteración extrema. Antes de la llegada del equipo médico, el hombre se desvaneció, lo que obligó a los agentes a iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar. A pesar de los esfuerzos, cuando llegaron los sanitarios, el hombre ya había fallecido, certificándose la muerte tras 40 minutos de reanimación.
El primer informe de la autopsia determinó que el fallecimiento se produjo por un infarto, mientras que el estudio toxicológico confirmó que la víctima había consumido drogas. Los agentes solicitaron formalmente que se incorporaran al atestado las imágenes de las cámaras de seguridad del establecimiento, ya que habrían grabado tanto el asalto como la intervención policial, con el objetivo de respaldar su versión de los hechos.
JUPOL respalda a los agentes y anuncia posibles acciones legales
Desde el sindicato policial JUPOL se ha expresado un respaldo absoluto a los agentes que intervinieron en Torremolinos, defendiendo que su actuación se ajustó a la legalidad y a los protocolos vigentes. En un comunicado, el sindicato ha condenado las críticas surgidas tras el suceso y ha rechazado que se pueda calificar a los policías de “asesinos” sin que se haya resuelto el procedimiento judicial.
Asimismo, JUPOL ha lamentado las declaraciones de determinados dirigentes políticos, entre ellos Ione Belarra, a quienes acusan de fomentar discursos de confrontación contra la Policía Nacional. El sindicato ha anunciado que estudia emprender acciones legales para defender el honor y la profesionalidad de los agentes implicados.



