El Papa León XIV ha pronunciado este sábado en el Palacio Real su primer discurso oficial en España ante las principales autoridades del Estado, en el inicio de una visita apostólica que se desarrollará hasta el 12 de junio y que incluirá actos en Madrid, Barcelona y Canarias. Su mensaje, de cerca de nueve minutos, estuvo marcado por una llamada directa a superar la polarización y a apostar por la cultura del encuentro.
Ante los Reyes, el presidente del Gobierno y representantes institucionales, el Pontífice invitó a la sociedad española a mirar su propia historia desde la reconciliación. “Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia”, afirmó durante su intervención.
León XIV sostuvo que la experiencia histórica de España demuestra que “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro la que genera estabilidad y prosperidad”. En ese sentido, advirtió de los riesgos de alimentar la confrontación pública y alertó de que “hoy la tentación de ganar popularidad, avivando el fuego de las polarizaciones, parece crecer en lugar de disminuir”.
El Papa también pidió no quedar atrapados “en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofismo” y recordó una enseñanza del Papa Francisco: “la realidad es superior a la idea”. Con esa referencia, defendió la necesidad de afrontar los problemas sociales desde la verdad de los hechos y no desde discursos simplificados o interesados.
Uno de los momentos más significativos del discurso llegó cuando León XIV reclamó “huir de estos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”. Frente a ello, propuso “apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición”.
NUEVAS TECNOLOGÍAS
El Pontífice también dirigió su mirada hacia las nuevas tecnologías, a las que definió como un “entorno artificial” en el que “los prejuicios se exacerban” y “el pensamiento crítico se debilita”. En ese contexto, advirtió de que “los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte”, aunque quiso dejar espacio a la esperanza al subrayar que “el bien puede resistir y comunicarse”.
En la parte final de su intervención, León XIV reclamó un “cambio de rumbo” a quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales. Pidió un “salto cualitativo” en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad, la investigación y la sociedad civil, a la que definió como “semillero de participación y mediación cultural”.
El Papa animó además a España a cultivar el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta a los pobres y a los jóvenes, y a seguir impulsando el proceso de unión europea como “un don para toda la familia humana”. “Que Dios bendiga a España”, concluyó el Pontífice en su primer gran mensaje público en el país.



