Premio “5 Estrellas de Marbella” para el veterano periodista de Área José Luis Yagüe: un periodista irrepetible

Así fue la vida del periodista que entrevistó al futuro rey de Arabia y promocionó Marbella en el mundo

José Luis Yagüe
José Luis Yagüe/La Tribuna Hoy

Hay nombres que no necesitan presentación porque forman parte de la memoria colectiva. Nombres que atraviesan generaciones, que estuvieron allí cuando todo empezaba, cuando la Costa del Sol y el Campo de Gibraltar aún era un proyecto de futuro y un sueño por construir. Uno de esos nombres —quizá el primero de todos ellos— es el de José Luis Yagüe Ormad de Bernabé, uno de los grandes cronistas de este sur que tanto quiso.

Por eso, el próximo 15 de diciembre, el Teatro Ciudad de Marbella será el escenario de una de esas noches que dejan huella. En el marco del Pregón Gala de Navidad 2025, organizado por COPE Marbella junto al Ayuntamiento, se entregará a Yagüe el Premio “5 Estrellas de Marbella”, un reconocimiento a toda una vida dedicada a contar —con rigor, sensibilidad y pasión— la historia reciente de esta tierra.

No es un galardón más de los que tantos ha conseguido. Es una manera de decirle gracias a quien convirtió su oficio en una forma de servicio público, a quien entendió que informar era también proteger la dignidad de un lugar. En tiempos de titulares efímeros y de ruido digital, la figura de José Luis Yagüe se alza como un recordatorio de lo que significa el periodismo cuando se hace con vocación, con respeto por la palabra y con amor por la verdad.

El periodista que hizo de Marbella una noticia mundial

Nació con alma de reportero y fue testigo directo del nacimiento de la Marbella moderna. Cuando otros apenas intuían el cambio que se avecinaba, él ya estaba allí, tomando notas, recogiendo testimonios, dando contexto. Lo suyo no fue solo contar lo que pasaba: fue ayudar a que pasara.

Amigo y confidente del príncipe Alfonso de Hohenlohe, formó parte de aquella generación que entendió que el encanto de Marbella debía proyectarse al mundo sin perder su esencia. Fue Yagüe quien, con un instinto casi cinematográfico, supo captar la trascendencia de momentos que hoy son historia. Suya fue la cobertura internacional que convirtió la llegada de Soraya, la emperatriz de Persia, en un fenómeno global, con aquel titular que recorrió redacciones de medio planeta: “La princesa de los ojos tristes se refugia en el último paraíso de Europa: Marbella.”

Detrás de aquella frase había algo más que un buen titular: había la intuición del periodista que entendía que Marbella era ya un símbolo, un espejo donde se reflejaba la Europa que soñaba con el Mediterráneo. Supo verlo antes que nadie, y lo escribió con el pulso firme del cronista y la sensibilidad del hombre que amaba su entorno.

Entre príncipes, actrices y la verdad

En torno a su figura desfilan nombres que pertenecen al imaginario dorado de la ciudad: Brigitte Bardot, Gunter Sachs, Deborah Kerr, Sean Connery, Toni Dalli, o los días en que el príncipe Fahad de Arabia Saudita —futuro rey y benefactor de Marbella— llegó a Incosol y pidió consejo al único periodista que lo esperaba a pie de puerta: José Luis Yagüe. De aquel encuentro surgiría la legendaria donación de dos millones de dólares para la construcción de las viviendas sociales del Rey Fahad en Las Albarizas y San Pedro Alcántara. Nadie lo contó como él. Nadie, quizá, lo habría hecho posible como él.

Su relación con el poder nunca fue servil: fue, sobre todo, humana. Supo moverse entre reyes y pescadores con la misma cortesía. No había en él impostura, sino un respeto absoluto por la historia que se estaba escribiendo. Era consciente de su papel: notario del tiempo, testigo de una época que cambió para siempre el destino del sur andaluz.

El legado del oficio

Antes de todo eso, Yagüe ya había hecho historia en otro rincón del mapa: el Campo de Gibraltar. Corría 1955 cuando fue nombrado corresponsal del Diario Sur por Francisco Sanz Cagigas. Fue el primer periodista autorizado a subir a los trasatlánticos “Independence” y “Constitution” que atracaban en Algeciras, donde entrevistó a jefes de Estado, artistas y diplomáticos que traían el mundo a la Bahía.

Más tarde, junto a su compadre Antonio Gómez Rubio, trabajó en el Diario Área, el mismo medio que hoy tiene el orgullo de rendirle homenaje. Desde sus páginas escribió miles de artículos y reportajes que dieron voz a una comarca olvidada, denunciando injusticias y defendiendo su identidad con una valentía poco común. Su firma era sinónimo de credibilidad.

Aquel joven inquieto de mirada curiosa se convertiría, con los años, en el periodista de referencia del sur peninsular. Desde Sol de España hasta la Agencia EFE, donde ejerció como delegado en la Costa del Sol, José Luis Yagüe Ormad fue, ante todo, un profesional de palabra y de memoria, un hombre que entendía la noticia como un acto de servicio.

El hombre que contó lo que éramos

Su libro, “Lo que yo vi, lo que yo viví”, es más que unas memorias: es un archivo sentimental de la historia contemporánea de Marbella, la Costa del Sol y el Campo de Gibraltar. Seiscientas páginas y mil fotografías que reconstruyen una vida dedicada a mirar, escuchar y contar. Cada página respira la paciencia del periodista de raza, el respeto por las fuentes, la elegancia de quien sabe que el oficio es una forma de amor por los demás.

En sus textos hay una constante: la defensa de Marbella como idea, como lugar de encuentro y convivencia. Gracias a su trabajo —y a su mirada cosmopolita—, la ciudad fue noticia por su arte, su hospitalidad y su belleza, no por los escándalos que vendrían después. Yagüe entendió que el periodismo no es solo contar lo que ocurre, sino ayudar a construir el relato que permanece.

La justicia de un reconocimiento

Por todo ello, el Premio “5 Estrellas de Marbella” llega como una justicia poética, como un aplauso que debía sonar desde hace tiempo. Reconoce al profesional, sí, pero también al hombre que supo estar siempre al servicio de su tierra, con la discreción del que no necesita alardes porque su trabajo habla por él.

En una época que confunde velocidad con talento, José Luis Yagüe Ormad representa lo contrario: la pausa, la profundidad, la mirada que no juzga sino que comprende. Su legado no es solo una colección de artículos, sino un mapa moral del periodismo bien hecho. Y es que hay personas que, sin proponérselo, se convierten en parte del paisaje que ayudaron a crear. Marbella, esa ciudad que él enseñó al mundo, se mira hoy en su espejo y reconoce su deuda.

Porque hubo un tiempo en que todo lo que éramos pasaba por su cuaderno. Y porque, aún hoy, su palabra sigue siendo noticia.