Por quinta vez, Marbella se prepara para convertirse en la capital mundial del tenis. Y no de cualquier tenis: de Copa Davis, con todo lo que eso implica. El duelo entre España y Dinamarca, que se disputará del 12 al 14 de septiembre en el Club de Tenis Puente Romano, ya ha activado la maquinaria municipal. El Ayuntamiento ha comenzado a trazar el plan que convertirá el recinto en un pequeño estadio con alma de gran evento: 5.000 espectadores, gradas adicionales, zona comercial, dispositivos de seguridad… y muchas expectativas.
El concejal de Deportes, Lisandro Vieytes, encabezó este martes una reunión con las principales delegaciones municipales para empezar a ajustar el engranaje. “Tenemos la experiencia necesaria para que la Davis vuelva a ser un éxito. No es la primera vez que Marbella acoge un torneo de este nivel, y sabemos lo que se espera de nosotros”, afirmó con seguridad. Porque cuando se trata de acoger deporte de primer nivel, Marbella no improvisa.
La previsión pasa por instalar una estructura temporal con capacidad para cinco mil personas, algo que exige una coordinación milimétrica entre el club, la Policía Local y los servicios municipales. Delimitación de accesos, regulación del tráfico, zona comercial anexa al recinto… Todo debe estar medido al milímetro. Esta primera reunión ha servido para que cada delegación sepa qué recursos humanos y materiales tendrá que poner sobre la mesa.
Pero esto solo es el inicio. A principios de septiembre habrá una reunión definitiva para cerrar flecos y ajustar tiempos, justo antes de que arranquen los entrenamientos oficiales, previstos para el día 11. Vieytes no oculta su ilusión: “Es una eliminatoria muy atractiva. No podemos confirmarlo aún, pero podría estar Carlos Alcaraz entre los convocados. Y eso, sin duda, convierte esta cita en un auténtico reclamo”.
La Copa Davis no llega sola. Forma parte de una agenda deportiva que empieza a parecer un circuito de élite: en noviembre, Marbella volverá a ser sede del Ironman, otra de esas pruebas que dan la vuelta al mundo. “Estamos construyendo una marca, una ciudad que apuesta por el deporte como motor económico, turístico y social. Pero para que todo funcione, la logística tiene que estar a la altura. Y lo estará”, remató el concejal.



