Las leyes de la jungla cambian. O quizás, simplemente, se vuelven más feroces. Movistar Plus+ ha hecho oficial lo que muchos esperaban desde que las cámaras empezaron a rodar bajo el sol de justicia del Campo de Gibraltar y la Costa del Sol: la segunda temporada de su exitosa serie ya tiene fecha y título definitivo. Bajo el nombre de ‘Marbella: Expediente judicial’, la ficción creada por Dani de la Torre y Alberto Marini llegará a las pantallas el próximo 22 de enero, prometiendo sumergir de nuevo al espectador en esa dualidad fascinante donde el lujo más ostentoso convive, puerta con puerta, con el crimen organizado.
Esta nueva entrega no es solo una continuación; es una expansión. A Hugo Silva, que retoma su magistral interpretación de César —ese abogado marbellí que transita por la cuerda floja entre la legalidad y el abismo—, se une en esta temporada Natalia de Molina. Juntos encabezan un relato que ha decidido que la Costa del Sol aún tiene mucho que contar, y que lo hará sin filtros, alejándose de los decorados de cartón piedra para pisar el asfalto real.
Una ficción construida sobre los cimientos de la verdad
Si algo ha diferenciado a esta producción desde su estreno en mayo de 2024, es su alergia a la invención gratuita. ‘Marbella’ duele porque se siente real. Y no es casualidad. Detrás de los guiones sigue estando la firma y la asesoría de Nacho Carretero, el periodista que ya diseccionó el narcotráfico gallego en Fariña —cuya adaptación televisiva fue notable, pero cuyo libro sigue siendo una referencia obligada—.
Junto a Arturo Lezcano, Carretero ha trasladado a la pantalla el espíritu del reportaje que ambos publicaron en El País en 2021: Marbella, sede global del crimen organizado. Ese texto, valiente y quirúrgico, actúa como el esqueleto que sostiene la trama. Aquí no hay guionistas encerrados en una sala imaginando cómo operan las mafias; hay documentación, hay calle y hay un retrato fiel de cómo grupos como la Mocro Maffia han convertido el sur de Andalucía en su tablero de juego. La serie incomoda precisamente por eso: porque no mitifica a los «malos» ni crea héroes de mentira, sino que expone las contradicciones de una tierra que ha aprendido a convivir con lo inconfesable.
De Palmones a la Duquesa: la ruta del rodaje
Para dar vida a ‘Marbella: Expediente judicial’, el equipo de producción ha huido de los platós cerrados. La autenticidad requería volver a los escenarios naturales, a esa ruta del crimen que dibuja la geografía andaluza. El rodaje, que ha levantado tanta expectación como polvareda, ha recorrido puntos clave que ahora cobrarán vida en la pantalla.
Los vecinos de Palmones, en el término municipal de Los Barrios, fueron testigos de primera mano de este despliegue. En la playa, entre hamacas apiladas y el olor a pescaíto frito de chiringuitos como El Garito, lo inesperado se hizo presente: una narcolancha varada y técnicos desplegando focos bajo un sol implacable. No era una operación policial real, aunque el realismo de la escena hizo dudar a más de uno, sino el arranque de una producción que entiende que el Campo de Gibraltar es un nodo logístico real, y no un mero recurso dramático.
Pero la historia se expande, y con ella, las localizaciones. Del viento de Palmones, la producción se trasladó al Puerto de la Duquesa, en Manilva. Esta joya del turismo náutico vio cómo su paisaje habitual cambiaba para dejar paso a algo más denso y oscuro. Las cámaras captaron allí la esencia de lo que la serie pretende contar: cómo el lujo actúa a menudo como una cortina de humo. En Manilva, como en Marbella, los yates y el champán a veces comparten espacio con los silencios incómodos y los negocios que se cierran en la sombra.
Más grande, más ambiciosa, más real
La confirmación de la segunda temporada, apenas dos meses después del estreno de la primera, demostró que el público estaba ávido de historias que retratasen la cara B del paraíso sin caer en el morbo. Con el Puerto de Málaga también en el punto de mira de la trama, los tentáculos de la ficción se extienden hacia un escenario más amplio y ambicioso.
Marbella, en esta serie, no es solo un título ni un decorado glamuroso. Es un personaje complejo, con brillo en la fachada y sombras en el sótano. Es el lugar donde los testaferros invisibles, los despachos de abogados que lavan fortunas y las discotecas de lujo forman un ecosistema propio. El contraste es tan afilado que corta, y es ahí donde reside el éxito de la propuesta de Movistar Plus+.
El próximo 22 de enero, las leyes de la jungla volverán a imponerse en la pantalla. ‘Marbella: Expediente judicial’ no viene a resolver los problemas de la Costa del Sol, ni a juzgarlos. Viene a contarlos con la precisión de quien ha pisado el terreno. Y eso, en los tiempos que corren, es periodismo hecho ficción del más alto nivel.



