La detención en Marbella de Johnny Morrissey, señalado por los investigadores como un miembro clave del cartel de Kinahan, se ha convertido en una de las piezas centrales para entender el posterior golpe policial contra el clan liderado por Steven Lyons. La conexión entre ambas investigaciones, según fuentes policiales españolas citadas en la información facilitada, fue decisiva para avanzar en el desmantelamiento de las estructuras financieras y operativas de estas organizaciones.
El arresto de Morrissey, ciudadano británico de origen irlandés, se produjo en septiembre de 2022 en un apartamento situado cerca de Marbella, dentro de una operación de la Guardia Civil dirigida por su Unidad Central Operativa. Junto a él fue detenida también su esposa, Nicola, en el marco de una investigación por blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal. Ambos continúan investigados, aunque de momento no se les ha comunicado si serán acusados formalmente, y se encuentran en libertad bajo fianza.
La operación que desembocó en aquellas detenciones se sustentó, según las mismas fuentes, en la explotación policial de la plataforma cifrada EncroChat, un sistema de comunicaciones utilizado ampliamente por organizaciones criminales y cuya infiltración por parte de las fuerzas de seguridad entre marzo y junio de 2020 permitió acceder en tiempo real a mensajes clave para varias investigaciones internacionales.
De acuerdo con esas fuentes, la denominada Operación Whitewall, centrada en las finanzas del Kinahan Organised Crime Group y que condujo al arresto de Morrissey, y la posterior Operación Armorum, saldada con 15 detenciones entre ellas las de Steven Lyons y su esposa Amanda, estuvieron “intrínsecamente ligadas”. La información obtenida en la primera pesquisa habría alimentado la segunda, especialmente en lo relativo a la actividad del clan escocés.

Las fuentes citadas sostienen que “Operation Armorum comes from Operation Whitewall” y remarcan que buena parte de la información sobre el grupo de Lyons surgió del trabajo desarrollado previamente contra Morrissey. Según esa misma línea de investigación, Morrissey y Steven Lyons dependían mutuamente de sus servicios, en una relación que no se limitaba al entorno del clan Kinahan. Aunque Morrissey fue descrito tras su arresto como el “banquero” de los Kinahan, la sospecha policial es que su actividad habría beneficiado también a otras redes criminales.
La Guardia Civil, con apoyo de otros cuerpos policiales como la Garda irlandesa y la National Crime Agency británica, señaló en el momento de la detención de Morrissey que el investigado habría ayudado presuntamente a distintas organizaciones a blanquear hasta 350.000 euros al día durante los 18 meses que se prolongó la investigación. El método utilizado sería el sistema informal conocido como hawala, una fórmula de transferencia basada en redes de intermediarios y relaciones de confianza, que puede operar mediante códigos, números o señales pactadas entre las partes.
Ese mecanismo, cuyo nombre procede de un término árabe vinculado a la idea de transferencia o confianza, ha sido relacionado por los investigadores con estructuras criminales que evitan así los circuitos financieros tradicionales. Entre los ejemplos citados figura incluso el uso de billetes partidos por la mitad o claves compartidas para acreditar que una determinada cantidad debe ser entregada a su destinatario.
En el caso de Morrissey, la Policía lo acusó además de utilizar una empresa llamada Nero Drinks para camuflar supuestamente sus actividades delictivas. Por su parte, el clan de Steven Lyons, al que los investigadores atribuyen el blanqueo de más de 30 millones de euros, habría recurrido a varias sociedades, entre ellas una empresa de alimentación y bebidas y una compañía de alquiler de coches, con el objetivo de dar apariencia legal al dinero de origen ilícito.
La reciente Operación Armorum, desarrollada sobre todo en la Costa del Sol aunque también con actuaciones en Barcelona, se saldó con siete detenciones más en España, además de varios arrestos en Escocia. Tras la deportación de Steven Lyons desde Bali y su posterior arresto en Ámsterdam en virtud de una Orden Europea de Detención, la Guardia Civil definió al grupo como una “organización criminal altamente sofisticada caracterizada por la violencia”.
Lyons, de 45 años, se enfrenta ahora a un procedimiento de extradición a España para ser puesto a disposición de un juez con base en Málaga, que prevé interrogarlo por presuntos delitos de blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal, como paso previo a una eventual acusación formal. Su esposa, Amanda, de 38 años, fue arrestada en el aeropuerto de Dubái a petición de las autoridades españolas, que mantienen la confianza en que también termine bajo custodia en la Costa del Sol tras su extradición.
La causa contra Johnny Morrissey, de 66 años, sigue abierta y, según fuentes próximas al procedimiento, presenta una especial complejidad por su dimensión internacional. De hecho, en noviembre de 2024 trascendió que los investigadores habían solicitado colaboración a Dubái, ciudad donde se esconden los Kinahan y en la que Steven Lyons residió durante varios años antes de trasladarse al Lejano Oriente tras abandonar su anterior base en España.
Esas mismas fuentes admitieron entonces que la investigación avanzaba con dificultad precisamente por sus ramificaciones internacionales. Una de ellas llegó a señalar que el juzgado encargado del caso estaba pendiente de la respuesta a una comisión rogatoria enviada a Dubái, un trámite considerado relevante para completar el puzle financiero y operativo de la organización.
La caída de Morrissey supuso un brusco giro en una vida marcada, según la información aportada, por el lujo y la exposición social. El investigado, antiguo portero de Rochdale y padre de dos hijos, pasó de las mansiones millonarias y el trato con celebridades a una pequeña celda tras ser arrestado junto a su esposa en una redada al amanecer el 12 de septiembre de 2022.
Meses antes, el Tesoro de Estados Unidos ya lo había situado en una lista de miembros clave del cartel Kinahan. En esa relación oficial se afirmaba que Morrissey había trabajado durante años para la organización, incluso como ejecutor, y que habría facilitado envíos internacionales de droga desde Sudamérica, además de participar en operaciones de blanqueo de dinero.



