El ciclo ‘Diálogos’ de Marpoética ha puesto su punto final con la participación del director y guionista Fernando León de Aranoa, en una jornada que también contó con la presencia previa de la escritora Marta Jiménez Serrano, autora de Oxígeno. Ambos creadores compartieron con el público sus procesos de escritura, sus influencias literarias y su particular visión del oficio de escribir.
León de Aranoa repasó su trayectoria literaria y cinematográfica, subrayando que ambas disciplinas responden a objetivos distintos. En su caso, la escritura literaria supone “cambiar de patio de juegos”, una forma diferente de abordar la ficción. Influenciado especialmente por cuentistas hispanoamericanos —con especial atención a autores peruanos—, el cineasta recordó que obras como Aquí nacen los dragones o Leonera reflejan su interés por la narrativa breve.
El autor defendió además una visión de la realidad como concepto múltiple y subjetivo: “La realidad no existe como algo único; hay tantas realidades como personas”, señaló. Para él, la ficción parte de lo real, pero solo como punto de partida para su transformación literaria.
Durante el encuentro, también abordó su relación con la escritura desde la curiosidad y el juego, así como la importancia del humor como elemento natural incluso en contextos difíciles. “Hay que tomarse en serio el trabajo, pero no a uno mismo”, resumió.
MARTA JIMÉNEZ
Por su parte, Marta Jiménez Serrano presentó su obra Oxígeno, un relato construido a partir de una experiencia personal traumática: una intoxicación por monóxido de carbono que estuvo a punto de costarle la vida. La autora explicó que el libro nació como un proceso de adaptación y superación emocional, desarrollado durante cinco años de trabajo.
La escritora estructuró la obra como un mosaico de relatos interconectados, combinando memoria, vivencia y reflexión. Además, reivindicó la autoficción como un género legítimo y en crecimiento, especialmente en la literatura escrita por mujeres, rechazando su uso como término despectivo. “No es algo menor; es una forma de escritura tan válida como cualquier otra”, defendió.
El encuentro cerró así una nueva edición de Marpoética marcada por el diálogo entre disciplinas, experiencias vitales y distintas formas de entender la creación literaria.



