El hombre de 84 años, que permanecía ingresado en el Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre, ha fallecido este sábado, 9 de noviembre, tras atragantarse mientras comía en su celda. Se encontraba en prisión desde hacía un mes, investigado por el asesinato de su esposa, de 83 años, ocurrido en Marbella el pasado 3 de octubre.
El interno comenzó a sentirse mal durante la comida, momento en el que fue trasladado a la enfermería del centro. Una vez allí, los funcionarios y el personal de enfermería intentaron reanimarlo sin éxito. El fallecimiento se produjo en la sala de observación del módulo sanitario.
El sábado no había médico de guardia en la prisión, por lo que las maniobras de emergencia fueron realizadas únicamente por los funcionarios y los enfermeros del centro penitenciario.
El hombre había sido enviado a prisión provisional, comunicada y sin fianza por orden de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia número 1 de Marbella, tras comparecer ante la magistrada instructora a comienzos de octubre. Se le investigaba por la presunta comisión de un delito de homicidio, pendiente de determinar si los hechos serían finalmente calificados como asesinato.
El tribunal había ordenado que el investigado fuese sometido a exámenes médicos y psicológicos para evaluar su estado mental en el momento de los hechos.
El crimen tuvo lugar en un chalé situado a la entrada de Marbella, donde los agentes de la Policía Nacional hallaron el cuerpo sin vida de su esposa con heridas de arma blanca. La víctima, identificada como Eva, no había presentado denuncias previas por malos tratos ni constaban antecedentes por violencia de género.
La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género confirmó oficialmente el caso como un asesinato machista, convirtiéndose en la décima víctima mortal en lo que va de año en Andalucía y la cuarta en la provincia de Málaga. El entorno del matrimonio, que residía desde hace años en la misma vivienda, aseguró que no se conocían conflictos previos entre ambos y que el acusado carecía de antecedentes penales.



