Son las once de la noche. Mientras en buena parte del país conducir a esas horas es sinónimo de tranquilidad, en la Costa del Sol la historia es bien distinta. En uno de los tramos más conflictivos de la red viaria española, la autovía A-7 entre Puerto Banús y San Pedro Alcántara, ni siquiera la madrugada ofrece descanso.
Retenciones perpetuas: día y noche
La circulación en este punto sigue siendo un auténtico quebradero de cabeza para conductores locales y visitantes. Incluso de noche, los vehículos deben enfrentarse a retenciones, desvíos mal señalizados y el temor constante a incidentes en un trazado que sigue generando incertidumbre. El túnel de San Pedro, uno de los epicentros del caos, continúa siendo un punto negro donde la fluidez del tráfico brilla por su ausencia. A menudo, los usuarios denuncian situaciones surrealistas: vehículos detenidos en mitad de la vía, colas que alcanzan varios kilómetros y la completa ausencia de patrullas que regulen el tráfico en momentos críticos.
A esto se suman las obras interminables, los conos naranjas que aparecen sin previo aviso y la falta de información clara por parte de las administraciones. La señalización es escasa o confusa, especialmente para los conductores que no conocen la zona, lo que incrementa el riesgo de accidentes y el nerviosismo al volante.
Un infierno veraniego en plena Costa del Sol
El problema cobra aún más dimensión si se tiene en cuenta que el verano solo acaba de empezar. La Costa del Sol se prepara para recibir a cientos de miles de turistas que, como cada año, llegan en masa para disfrutar del clima, las playas y el ocio nocturno. Pero lo que debería ser una experiencia placentera comienza —y muchas veces termina— con una odisea vial.
Con la temporada alta recién iniciada, ya se están detectando colapsos en franjas horarias insólitas: desde las 9 de la mañana hasta bien entrada la madrugada. El tránsito de autobuses turísticos, taxis, VTCs y vehículos de alquiler se mezcla con el de residentes, trabajadores y transportistas, generando una congestión crónica que amenaza con empeorar en julio y agosto.
Vecinos hartos y turistas desorientados
La situación está generando un creciente malestar entre los vecinos de San Pedro Alcántara y Nueva Andalucía, quienes denuncian que sus desplazamientos cotidianos se han convertido en una tortura. Los accesos a urbanizaciones, colegios, supermercados o centros médicos se ven condicionados por los continuos atascos. Las consecuencias se traducen en retrasos, estrés y una pérdida significativa de calidad de vida.
Los turistas, por su parte, también sufren las consecuencias. Las llegadas y salidas desde hoteles o apartamentos turísticos se demoran, muchos pierden reservas en restaurantes, actividades contratadas e incluso vuelos. Las quejas en redes sociales proliferan, dejando en entredicho la imagen de un destino que aspira a la excelencia turística pero que naufraga en algo tan básico como la movilidad.
¿Y las soluciones?
La pregunta que muchos se hacen es: ¿hasta cuándo? Aunque se han planteado alternativas, como nuevos desvíos, ampliación de carriles o la mejora del transporte público, la ejecución de estas medidas se antoja lejana.
El Ayuntamiento de Marbella ha pedido en múltiples ocasiones más inversiones en infraestructuras, pero el contexto de fragmentación administrativa y los procesos burocráticos ralentizan cualquier avance. Mientras tanto, la ciudadanía sigue atrapada en un bucle sin salida.
El tramo entre Puerto Banús y San Pedro Alcántara se ha convertido, de día y de noche, en sinónimo de estrés, peligro y frustración. Y lo más preocupante es que esto ocurre cuando apenas estamos en los primeros compases del verano. Si nada cambia, el resto de la temporada estival se prevé tan sofocante por carretera como por las altas temperaturas.



