El tribunal de Bruselas ha rechazado los intentos de la defensa de anular el megajuicio contra Sérgio Roberto de Carvalho, el presunto capo brasileño conocido por su largo historial de identidades falsas y por su vinculación con Marbella, donde llegó a figurar oficialmente como fallecido por Covid-19 en una maniobra que después se reveló falsa.
La causa que se sigue en Bélgica apunta a una red criminal acusada de traficar al menos 45 toneladas de cocaína desde Sudamérica hacia Europa entre los años 2017 y 2019. La defensa había tratado de tumbar el procedimiento cuestionando, entre otros aspectos, la validez de las pruebas digitales y de las comunicaciones interceptadas en plataformas encriptadas. Sin embargo, el tribunal no ha apreciado irregularidades suficientes para frenar el proceso ni para anular las evidencias impugnadas.
El caso se apoya en mensajes intervenidos, en la presunta utilización de empresas logísticas como tapadera y en operaciones financieras vinculadas al entramado investigado. La dimensión del procedimiento ha obligado a mantener fuertes medidas de seguridad en el complejo judicial Justitia, en Bruselas, por el perfil de los acusados y el volumen de la red que se juzga.
Entre los nombres que aparecen en este procedimiento figura el de Sérgio Roberto de Carvalho, detenido en Hungría en 2022 y actualmente en prisión, junto al del belga Flor Bressers, señalado como uno de sus presuntos asociados. Carvalho no es un desconocido para los investigadores europeos ni para España: durante años se movió bajo distintas identidades, entre ellas la de Paul Wouter, con la que trató de pasar inadvertido en la Costa del Sol.
Según la información publicada en 2025 por Andros Lozano y Javier Romero, ese alias fue clave para su vida en España. Bajo la identidad de Paul Wouter, el brasileño habría levantado un entramado empresarial entre España, Portugal, Marruecos y Dubái, con desplazamientos frecuentes desde Marbella hacia Lisboa en aviones privados. También habría mantenido contactos con personas vinculadas al tráfico de cocaína en Galicia, especialmente en la zona del Salnés, uno de los puntos históricos de entrada de droga en España.
La pista española comenzó a tomar forma en la primavera de 2018. Los investigadores detectaron a un hombre de entre 50 y 60 años, pelo blanco, gafas de pasta y aspecto discreto, durante una reunión celebrada en Meis, en Galicia. Entonces todavía no sabían quién era realmente. Las primeras pesquisas lo identificaron como Paul Wouter, nacido supuestamente en Guyana y con nacionalidad de Surinam. Con el tiempo, las autoridades brasileñas comunicarían que aquel hombre era en realidad Sérgio Roberto de Carvalho, natural de Brasil y antiguo militar expulsado por tráfico de drogas.
La conexión con Marbella aparece de forma constante en la investigación. El falso Wouter se movía por la Costa del Sol, mantenía allí una vivienda de lujo y recibía visitas vinculadas a negocios que, según los investigadores, servían como coartada. Una de las versiones utilizadas para justificar los contactos con Galicia fue una supuesta relación comercial relacionada con productos del mar, como almejas, mejillones y pulpo, una explicación que los investigadores consideraron una pantalla para ocultar otros fines.
Carvalho fue arrestado en España en el marco de una operación contra una importación de cocaína desarticulada en alta mar. En el registro de su vivienda, de acuerdo con la información recogida en la documentación aportada, la Policía Nacional halló 50.000 euros envasados al vacío en una caja fuerte, además de fajos de billetes escondidos en zapatos. En aquella misma operación fueron detenidas otras 23 personas en Galicia, después de que Vigilancia Aduanera abordara entre Azores y Madeira un remolcador con más de 80 fardos de cocaína a bordo.
Tras su ingreso en prisión provisional, el falso Paul Wouter intentó reforzar su coartada con documentación que después fue considerada falsa. Entre esas pruebas figuraban una supuesta multa de tráfico en Portugal, un contrato de alquiler de coche y un documento notarial que lo situaban lejos de Galicia en fechas clave. Las comprobaciones oficiales desmontaron esa versión, al no existir registro de la denuncia de tráfico ni del agente que supuestamente la había tramitado.
Aun así, quedó en libertad condicional en diciembre de 2018, con la obligación de firmar periódicamente en los juzgados de Marbella. Meses después, en julio de 2019, llegó desde un juzgado de Curitiba, en Brasil, la comunicación que cambió por completo el caso: Paul Wouter no era Paul Wouter, sino Sérgio Roberto de Carvalho, un presunto narcotraficante de gran escala al que se atribuía la capacidad de mover enormes cantidades de cocaína hacia Europa y Asia.
La investigación también recoge uno de los episodios más llamativos del caso: su supuesta muerte en Marbella. En 2020, cuando debía aclarar ante el juzgado su verdadera identidad, se remitió un certificado que comunicaba el fallecimiento de Paul Wouter por Covid-19 y su posterior incineración. Con el tiempo, se demostró que aquel certificado también era falso. La maniobra permitió a Carvalho ganar tiempo y abandonar España antes de ser localizado años después.
El procedimiento abierto ahora en Bélgica devuelve al primer plano europeo la figura del conocido como “narco de los mil nombres”, un hombre que, según las investigaciones, utilizó identidades como Paul Wouter, Paulo Pinheiro, Paulo Gonçálves Silva o Paulo Sérgio da Silva para moverse entre países y esquivar a la justicia. Marbella fue una de las piezas de ese tablero, tanto por su residencia en la zona como por el uso de la ciudad en algunas de sus maniobras judiciales.



