El Festival Luna de Marbella cerrará su edición de 2025 con un broche de oro: el concierto de Kiko Veneno, uno de los músicos más influyentes del panorama nacional. La cita será este viernes 29 de agosto, a las 22:00 horas, en el auditorio José Pernía Calderón, ubicado en el Parque de la Constitución. Las entradas ya están disponibles en mientrada.net y en la taquilla del propio recinto.
El regreso de Veneno a los escenarios marbellíes no es solo un concierto, sino un repaso a más de cinco décadas de trayectoria de un artista que cambió para siempre la manera de entender el flamenco y la canción popular en España.
De Figueras a Sevilla: los primeros pasos de un “hippo”
José María López Sanfeliu (Figueras, Gerona, 1952), conocido artísticamente como Kiko Veneno, creció en Cádiz y se formó en Sevilla, ciudad en la que ha residido gran parte de su vida. Su origen familiar, de madre catalana y padre castellano, se mezcló pronto con influencias culturales muy diversas.
En su juventud, marcado por la efervescencia de los años 60 y 70, viajó por Europa asistiendo a conciertos de Frank Zappa o Bob Dylan, referentes que lo empujaron hacia la contracultura. Su paso por Estados Unidos lo acercó al movimiento hippie y, en un viaje a San Francisco en 1973, un encuentro con un gitano de Morón de la Frontera le abrió definitivamente las puertas del flamenco.
De vuelta en España, Kiko se integró en los márgenes sociales y culturales de Sevilla, compartiendo vivencias con gitanos, artistas y bohemios. Allí conoció a Raimundo Amador, con quien iniciaría una de las aventuras musicales más revolucionarias de la música española.
El estallido de Veneno: un disco maldito convertido en culto
En 1977 formó junto a Raimundo y Rafael Amador el grupo Veneno, publicando un disco homónimo que, aunque pasó desapercibido en su momento, hoy está considerado una obra pionera de la fusión entre flamenco y rock. La producción de Ricardo Pachón y la portada original —que simulaba una tableta de hachís— lo convirtieron en un objeto de culto.
Dos años más tarde, la aportación de Kiko Veneno resultó decisiva en La leyenda del tiempo (1979) de Camarón de la Isla, considerado uno de los álbumes más importantes de la historia del flamenco. Su firma está detrás de clásicos como “Volando voy” o “Mi niña se fue a la mar”, piezas que marcaron un antes y un después.
Los años de búsqueda y la consagración
Los años 80 no fueron fáciles para Kiko. A pesar de grabar su primer disco en solitario, Seré mecánico por ti (1982), y de colaborar con artistas como Martirio o programas de culto como La bola de cristal, la repercusión comercial fue limitada. Durante mucho tiempo tuvo que compaginar su faceta artística con otros empleos.
El giro definitivo llegó en los años 90. Con el apoyo de Santiago Auserón y bajo la producción del británico Joe Dworniak, Kiko Veneno publicó Échate un cantecito (1992). Canciones como “Echo de menos”, “Lobo López” o “En un Mercedes blanco” se convirtieron en himnos generacionales y le permitieron dedicarse de lleno a la música. Tres años más tarde, repitió éxito con Está muy bien eso del cariño (1995), donde brilló la guitarra de Raimundo Amador y el diseño de Javier Mariscal.
Un artista independiente y en constante reinvención
Desde finales de los 90, Kiko Veneno ha defendido su independencia artística, editando y distribuyendo muchos de sus discos a través de su propio sello, Elemúsica. Álbumes como El hombre invisible (2005), Dice la gente (2010) o Sombrero roto (2019) han demostrado su capacidad para reinventarse sin perder sus raíces.
Su disco Hambre (2021), publicado en pleno contexto de pandemia, supuso una nueva vuelta de tuerca sonora, con texturas densas y guiños profundos al flamenco. Ese mismo año colaboró con C. Tangana en el tema “Los tontos”, incluido en el exitoso álbum El madrileño.
A lo largo de su carrera ha compartido escenario con artistas internacionales como Jackson Browne o Jonathan Richman, y nacionales como Jorge Drexler, Julieta Venegas o Martín Buscaglia, consolidando una red de colaboraciones que enriquecieron aún más su legado.
Reconocimientos y legado
El talento de Kiko Veneno ha sido reconocido en múltiples ocasiones. En 2010 recibió la Medalla al Mérito en las Bellas Artes y en 2012 el Premio Nacional de las Músicas Actuales. Más recientemente, en abril de 2025, ingresó en el Salón de la Fama de la Música Hispana, un galardón que refrenda su influencia intergeneracional.
Su figura ha sido objeto de documentales como Dame Veneno (2007), Tiempo de leyenda (2009) o Un día Lobo López (2022), centrado en la gestación de Échate un cantecito. En los últimos años, además, ha revisitado sus clásicos junto a nuevas generaciones de músicos, como la banda Vera Fauna, demostrando que su obra sigue viva y dialogando con el presente.



