Hace poco, mirar hacia el cauce del río Guadaiza a su paso por La Campana era enfrentarse a un muro impenetrable de cañaveral, suciedad y riesgo latente. Hoy, ese mismo escenario ha cambiado el marrón del abandono por el verde autóctono. Los vecinos de Nueva Andalucía y San Pedro Alcántara han ganado un nuevo pulmón verde que, además de ser un lugar para pasear, cumple una función vital: evitar inundaciones.
Este lunes 1 de diciembre, una marea de vecinos y escolares ha estrenado oficialmente los tres kilómetros de sendero que vertebran el nuevo parque fluvial. Una transformación radical que ha costado 2,8 millones de euros (financiados mayoritariamente por fondos europeos Next Generation) y que convierte un cauce problemático en un corredor ecológico seguro.
De «selva» invasora a refugio de biodiversidad
La obra no ha consistido solo en poner un camino de tierra. La parte más compleja de la ingeniería ha sido la renaturalización del entorno. Durante años, la caña común (una especie altamente invasora y combustible) había asfixiado el río.
Los datos de la intervención son contundentes:
- Lo que se ha ido: Se han eliminado 60.000 ejemplares de especies invasoras. Estas plantas no solo taponaban el agua en caso de lluvias torrenciales, sino que impedían la vida de otras especies.
- Lo que ha llegado: Se han plantado 80.000 ejemplares autóctonos. Ahora, ribera del río vuelve a tener la vegetación que le corresponde, creando el hábitat perfecto para que regresen aves, tortugas y anfibios que habían desaparecido de la zona.
La alcaldesa, Ángeles Muñoz, ha recorrido la zona junto a los vecinos, destacando que esta limpieza es una «actuación estratégica». Al eliminar el tapón vegetal, se reduce drásticamente el peligro de desbordamiento cuando lleguen las tormentas, protegiendo a las urbanizaciones e infraestructuras colindantes.
Lo que falta: picnics y juegos infantiles
Aunque el paseo ya es transitable y perfecto para runners, ciclistas y caminantes, la transformación no ha terminado. El Ayuntamiento ha confirmado una segunda fase, esta vez financiada con fondos puramente municipales, para «vestir» el recorrido.
En los próximos meses, este corredor verde se equipará con mobiliario urbano para dejar de ser solo una zona de paso y convertirse en una zona de estancia. El proyecto contempla la instalación de:
- Áreas de descanso con bancos y papeleras.
- Zonas de picnic para familias.
- Parques de juegos infantiles.
- Elementos biosaludables para ejercicio de mayores.
El papel clave de los vecinos y el instituto
Este proyecto ha tenido unos vigilantes de excepción. Los alumnos del IES Vega del Mar, cuyo centro linda con el río, han sido parte activa del cambio. No solo han asistido a talleres para entender el ecosistema, sino que han diseñado refugios para aves. El objetivo es que las nuevas generaciones de La Campana sientan el río como suyo y lo protejan del vandalismo y la suciedad.



