En cuestión de diez días, los dos clanes más famosos de la historia del narcotráfico de Ceuta han quedado «descabezados» en el Campo de Gibraltar y la Costa del Sol. Uno, por la muerte de su líder mediante un balazo a bocajarro, Tayena, y otro, por la detención del jefe de la organización a manos de la Policía Nacional, Piolín.
Dos cabecillas que durante mucho tiempo han sembrado el pánico en la sociedad ceutí a consecuencia de una guerra de bandas que dejó dos muertos y ochenta detenidos en más de un año de investigaciones del Cuerpo de Policía Nacional en la ‘Operación Plomo’.
Una muerte y una detención, el principio del fin
El pasado 12 de abril, el peligroso líder de El Príncipe, Tayena, fallecía tras recibir un disparo en su domicilio de Los Barrios, ubicado en una zona rural. El autor de los hechos, un joven ceutí de 20 años, fue detenido en el Puerto de Algeciras horas después del suceso cuando intentaba huir hacia la Ciudad Autónoma.
Aunque no ha trascendido más información de la que se dio a conocer sobre el detenido, el ciudadano, de nacionalidad magrebí con DNI español, era un conocido de su víctima y reconoció ser el auto de los disparos. Tayena moría poco después de ser intervenido quirúrgicamente en el hospital de La Línea.
Piolín, Ismael M.A., por su parte, considerado como la cabeza visible de una de las dos bandas, fue detenido por la Policía Nacional en un operativo realizado el pasado 21 de abril en la Costa del Sol, concretamente en Manilva, donde residía desde hacía meses.
El supuesto traficante era uno de los objetivos prioritarios de las autoridades y durante todo este tiempo se han ido manteniendo operativos donde se esperaba que estuviese escondido, siendo uno de los delincuentes más buscados desde que emprendió su huida a raíz del asesinato del menor Ibrahim Buselham, de 16 años, que recibió un disparo cuando circulaba en una motocicleta.
El asesinato que enfrentó a las bandas: Ibrahim Buselham
El asesinato de Ibrahim inició una fuerte lucha entre las dos bandas asentadas en la barriada del Príncipe Felipe y en Los Rosales, al considerar que el disparo que mató al menor iba dirigido contra uno de los integrantes de una de las bandas, enfrentadas por el control del negocio de la droga, según fuentes policiales.
Esta muerte y más de 50 casquillos recogidos en la noche del 21 de abril de 2022 en la barriada del Príncipe dio origen a la «Operación Plomo» que se ha saldado con 74 personas detenidas, de las cuales 37 están en prisión preventiva a la espera de juicio por distintos delitos: homicidio, extorsión, tenencia ilícita de armas, tráfico de drogas, lesiones y amenazas.



