Ataques a vehículos y mobiliario público en Manilva

Irrumpe una banda de ciclistas adolescentes, y algunos adultos, en la población y arrasan con todo lo que ven a su paso

Anián Berto

Esta pasada noche han sido atacados múltiples vehículos estacionados en la vía pública, con espejos destrozados, supuestamente por las marcas de zapatos, a patadas y unos tras otros, además de pilotos traseros y otros elementos de coches. Los usuarios han amanecido sin poder utilizar sus vehículos, con el consiguiente perjuicio de asistir al trabajo ante la imposibilidad de utilizar sus coches. Estas actividades perjudiciales, en esta ocasión, se han producido y supervisado desde la N-340 hasta el recinto ferial.

Estos actos vandálicos en las calles de Manilva se vienen produciendo a raíz de la aparición de grupos de ciclistas que han irrumpido en la zona recientemente. Actúan sobre todo en horarios nocturnos y a vehículos estacionados, aunque también, supuestamente, a mobiliario público, señalizaciones viales y establecimientos de la población

Se viene observando desde meses atrás destrozos a la propiedad privada, también a contenedores de basuras y señales de tráfico. Unos vándalos van de menos a más, ya que durante tiempo vecinos de Manilva se quejaban de molestias de grupos de adolescentes circulando a toda velocidad por aceras en bicicletas, con el perjuicio que puede acarrear a niños, personas mayores y ancianos que caminan tranquilamente. Otro malestar que ocasionan a los vecinos es ir pulsando timbres y darse a la fuga con sus bicis o echar a correr despavoridamente. 

Sin embargo, sus aspiraciones dañinas se van elevando, ya que no parecen tener escrúpulos para violentar cualquier otros aspectos de la vida cotidiana de los ciudadanos, lo que causa incertidumbre y temor que protagonicen males peores. Por ejemplo, directamente a las personas. 
Asimismo, de momento, estos jóvenes toman cómo ‘juego’ romper bolsas de basuras y expander sus contenidos por los alrededores de su recipiente, causando una mala imagen de decoro y limpieza en las calles e indignación al personal de recogida de residuos que cada día observan como están esparcidas por cualquier otro sitio. 

Estos chavales, y algunos adultos, han irrumpido en las calles de Manilva no hace demasiado tiempo, ya que la paz y tranquilidad de la ciudadanía no se ha visto interrumpida hasta la desescalada del Decreto de Alarma y cuando ha decaído con motivo de la Pandemia. Ahora se puede deambular a cualquier hora, lo que aprovechan para lesionar, con nocturnidad y alevosía, la tranquilidad del pueblo.

La Policía Local y Guardia Civil vigila constantemente las zonas más propicias para cometer estos daños. La vigilancia debiera centrarse en el acceso de Río Manilva desde la N-340, recinto ferial o Camino de Estepona, por donde se aprecia más operativa esta banda. Pero, son listos, ya que los avispados vándalos estudian los días y horas de sosiego del vecindario y la ausencia de patrullas policiales para cometer sus fechorías. Unas acciones que dejan a las víctimas sin poder utilizar el coche por la mañana y dañar gravemente la imagen de la población.