Tomás Olivo mueve ficha en Málaga capital para levantar su próximo gran centro comercial. El empresario, murciano de origen y malagueño de adopción, ha activado ya el primer paso administrativo ante Urbanismo para transformar los antiguos suelos de La Azucarera, una bolsa de terreno situada entre el pabellón José María Martín Carpena y Málaga Nostrum, donde controla una parcela de más de 80.000 metros cuadrados.
La iniciativa arranca con la presentación del documento de inicio para tramitar una modificación de usos: la parcela, según el PGOU vigente, tiene actualmente calificación empresarial y reserva además una franja para zonas verdes. Para que el proyecto sea viable, la promotora necesita que el planeamiento permita el salto de uso empresarial a uso comercial, un cambio que, además, debe pasar por el filtro autonómico: la Junta de Andalucía tendrá que realizar la evaluación ambiental correspondiente para que el procedimiento pueda prosperar.
La operación se está impulsando con un equipo técnico mixto. Por un lado, el arquitecto local Ángel Asenjo; por otro, el estudio internacional Chapman Taylor, firma británica especializada en el diseño de grandes superficies comerciales. Según ha podido saber este periódico, el trámite urbanístico ya se ha presentado y se trabaja en paralelo en el procedimiento necesario ante la Junta.
El suelo sobre el que pivota el plan tiene historia reciente: en 2019, en una operación que incluía también otros terrenos en Marbella (dos millones de metros cuadrados por 26 millones de euros), Rincón de la Victoria o Huelva, Olivo compró el 66,6% de la parcela de La Azucarera en Málaga —con una superficie de 83.839 m²— por cuatro millones de euros. Con esa adquisición, el empresario pasó a controlar el 100% del ámbito, el mismo que ahora plantea convertir en su próximo gran polo comercial.
En términos de dimensiones, el proyecto apunta alto. La huella del edificio rondaría los 45.000 m², algo más de la mitad de la parcela. De esa implantación se obtendrían aproximadamente 115.000 m² edificables, organizados en planta baja más dos alturas, con “multitud de locales”. Con una inversión estimada en torno a 1.500 euros por metro cuadrado, el desembolso final superaría los 150 millones de euros, siempre según las estimaciones vinculadas al diseño planteado.
La elección del emplazamiento no es casual. La zona vive un momento de revalorización por la transformación prevista en Málaga Nostrum, donde se ha anunciado la llegada de Costco, el gigante estadounidense de los supermercados. A eso se suma la proximidad de Plaza Mayor, la gran superficie comercial de referencia en la capital, que sigue pendiente de una segunda ampliación. En ese mapa, el suelo de La Azucarera aparece como un punto estratégico por tamaño, accesos y entorno comercial inmediato.



