Si alguna vez, al igual que yo, te has olvidado de que jugaba el Málaga en casa y has tenido la brillante idea de meterte con el coche por la zona de La Rosaleda, sabrás perfectamente lo que es rozar el infierno en la Tierra: coches parados, cláxones desafinando al unísono, motos buscando huecos imposibles, peatones cruzando por donde no deben y policías moviendo los brazos intentando poner orden… mientras tú, desde el coche, tratas de recordar en vano lo que estudiaste en la autoescuela para entender qué demonios te está indicando el agente. Pues ahora imagina todo eso… pero con siete kilos de marihuana en el maletero.
Eso fue, literalmente, lo que le ocurrió a un conductor el pasado fin de semana, tras el partido entre el Málaga CF y el Deportivo de la Coruña, que terminó con un claro 3-0 para los del sur.
Un atasco con sorpresa
Tras el pitido final, las calles aledañas al estadio se convirtieron, como suele pasar, en un auténtico embudo de coches y aficionados. En plena reorganización del tráfico, uno de los agentes notó algo fuera de lo común: un fuerte olor a marihuana que salía de un vehículo atrapado en el atasco.
Cuando intentó darle el alto, el conductor —un hombre de origen magrebí— reaccionó de manera violenta, subió el coche a la acera y trató de escapar entre la multitud. Lo que no esperaba es que, además del agente de tráfico, un aficionado que también era policía de Cártama fuera de servicio se uniera a la persecución. Entre ambos lograron interceptarlo antes de que pudiera huir.
Una vez detenido, los agentes registraron el vehículo y descubrieron el motivo del nerviosismo: siete kilos de marihuana perfectamente empaquetados y una cartera con una considerable suma de dinero en billetes de baja denominación.
El hombre fue arrestado por un presunto delito de tráfico de drogas, y por fortuna no hubo que lamentar heridos ni incidentes mayores durante la intervención.
El suceso se ha convertido en una de esas historias curiosas que rodean al fútbol y que, aunque nada tienen que ver con el balón, acaban formando parte del recuerdo de una noche. Mientras los aficionados comentaban el buen partido del Málaga, la Policía Local vivía su propio “encuentro” fuera del campo, que terminó con una victoria aún más valiosa: una importante incautación y un delincuente menos en circulación.



