El cuerpo de un hombre dentro de un saco, maniatado con bridas y oculto en un pantano de la provincia de Málaga, fue la pieza clave de una investigación que ahora la Policía Nacional da por resuelta. El caso, que ha permanecido bajo secreto judicial hasta el levantamiento de las actuaciones, ha permitido esclarecer el asesinato de un ciudadano albanés de 31 años, cuyo cadáver fue hallado el pasado otoño en el pantano de Casasola, en Almogía.
Según ha informado la Policía Nacional este 15 de abril de 2026, la investigación concluye que la muerte estuvo motivada por un ajuste de cuentas en el marco del tráfico de drogas internacional. La principal hipótesis policial sostiene que la víctima cayó en la trampa de sus captores, que le citaron bajo engaño para cerrar una supuesta transacción que terminó siendo mortal.
Por estos hechos han sido detenidas tres personas en la provincia de Barcelona, todas ellas ya en prisión provisional por orden de la autoridad judicial competente. Entre los arrestados figuran dos hombres albaneses, compatriotas del fallecido, a quienes se considera autores materiales del homicidio, y una mujer española, señalada como cooperadora necesaria por haber alquilado a su nombre el vehículo que, presuntamente, fue utilizado para perpetrar el crimen.
La operación ha incluido además tres registros en las localidades barcelonesas de Vallirana y Villafranca del Penedés, donde los agentes intervinieron armas simuladas, teléfonos móviles y documentación de interés para el avance de las pesquisas.
La denuncia de la pareja activó la investigación
La investigación fue asumida por agentes del Grupo de Crimen Organizado de la Comisaría de Marbella, junto a efectivos de la UDYCO Costa del Sol y del Grupo 23 de la UDET en Barcelona. El origen del caso estuvo en la denuncia presentada por una mujer que alertó de la desaparición de su pareja, un ciudadano albanés de 31 años, en circunstancias que desde el principio resultaron extrañas.
Con la colaboración de la denunciante, los investigadores lograron reconstruir las últimas horas de la víctima. El 12 de mayo de 2025, la pareja se encontraba comiendo en un restaurante de Marbella cuando el hombre recibió la llamada de unos supuestos “amigos”, que le emplazaron a un encuentro en una conocida venta situada en el barrio malagueño de Puerto de la Torre. Aquella fue la última vez que la mujer vio con vida a su compañero sentimental.
Ambos residían en Benahavís, donde, según la información policial, mantenían un elevado tren de vida. Las primeras indagaciones llevaron pronto a los agentes a descartar una desaparición voluntaria. La Policía Nacional obtuvo indicios de que el desaparecido sí llegó al punto de encuentro y que, una vez allí, subió a un vehículo con dos ocupantes. Los tres pusieron rumbo hacia una zona montañosa próxima a un pantano en Almogía.
El hallazgo del cadáver en el pantano de Casasola
De forma paralela al avance de la investigación, el pasado 14 de octubre, un usuario de una autocaravana localizó en el pantano de Casasola un saco sospechoso. En su interior, las autoridades hallaron el cuerpo sin vida de una persona, en estado de saponificación, con varios tatuajes visibles y maniatada con bridas.
Junto al cadáver aparecieron también bloques de cemento, con los que, presuntamente, los autores pretendían hundir el saco en el fondo del embalse para hacerlo desaparecer. La Policía considera que la bajada del nivel del agua tras el verano dejó al descubierto el bulto, frustrando así el plan de ocultación del cuerpo y de las pruebas del delito.
Los análisis de ADN, unidos a otros elementos como la ropa y los tatuajes del cadáver, permitieron confirmar que se trataba del joven albanés cuya desaparición había sido denunciada meses antes en Marbella. La autopsia certificó además el carácter violento de la muerte.
La pista del coche condujo a los detenidos
Uno de los elementos decisivos del caso fue el vehículo al que se subió la víctima tras llegar a la cita en Puerto de la Torre. Ese automóvil, alquilado en un establecimiento de Barcelona por una mujer, había transitado en fechas previas por la zona donde se perdió la pista del desaparecido.
A partir de esa pista, la Policía identificó a la mujer, de 58 años, que figuraba como arrendataria del coche. Desde ese punto, los investigadores lograron poner nombre y apellidos a los supuestos autores materiales del homicidio: dos hombres albaneses, de 36 y 45 años, que, según la investigación, se desplazaron desde Barcelona hasta la provincia de Málaga con el objetivo de consumar el crimen.
Los tres fueron detenidos el pasado mes de febrero por su presunta responsabilidad en los delitos de asesinato y pertenencia a organización criminal.
Registros en Vallirana y Villafranca del Penedés
En la fase de explotación de la operación, los agentes practicaron dos entradas y registros en domicilios vinculados a los presuntos autores materiales, ambos en Vallirana. En esas viviendas se intervino documentación a nombre de la mujer detenida, así como terminales de telefonía y armas simuladas.
La actuación policial se completó con un tercer registro en el domicilio de la sospechosa, situado en Villafranca del Penedés.
La Policía Nacional ha reseñado también un extremo especialmente relevante dentro del desarrollo de la investigación: la familia del fallecido habría sido objeto de presiones y amenazas, presuntamente por parte de miembros de la trama criminal, con el fin de que abandonaran la búsqueda de la víctima.



