La Junta insiste en su compromiso con un nuevo estadio en Málaga pese a la renuncia al Mundial 2030

La consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, asegura que se exploraron “todas las opciones posibles” antes de tomar la decisión

Estadio La Rosaleda Málaga
Estadio de La Rosaleda, en Málaga. Foto: Kings League – Archivo

Málaga no será una de las sedes del Mundial de Fútbol 2030. Una noticia que ha generado frustración entre muchos malagueños y ha desatado un intenso cruce de reproches políticos. Desde el Parlamento andaluz, la consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, ha defendido este lunes que la renuncia a ser subsede del torneo se ha tomado con “dolor”, pero también con “prudencia”.

En una intervención recogida por Europa Press cargada de matices, Del Pozo ha asegurado que la Junta de Andalucíaha impulsado Málaga como sede del Mundial 2030 desde el primer momento”, y ha recordado que se firmaron protocolos de intención y convenios de colaboración, además de prever partidas presupuestarias hasta el año del campeonato. Sin embargo, ha reconocido que, pese a los esfuerzos conjuntos entre Junta, Ayuntamiento y Diputación, se llegó a un punto en el que “era imposible cumplir con los plazos sin perjudicar al club”, en referencia al Málaga CF.

“Se han estudiado absolutamente todas las posibilidades habidas y por haber para evitar que se pudiera producir un perjuicio”, reiteró Del Pozo.

La consejera incidió en que uno de los escollos determinantes fue la necesidad de remodelar el estadio de La Rosaleda, una actuación que no podía abordarse sin el respaldo del propio club y que, según ha indicado, podría haberle generado consecuencias negativas en un momento crítico de su historia deportiva e institucional.

A medida que se avanzaba en el proceso, el riesgo de que el Málaga resultase perjudicado crecía. No podíamos permitirnos eso”, subrayó.

Vox acusa al PP de rendirse

El tono más crítico llegó desde la bancada de Vox, donde el parlamentario Antonio Sevilla lamentó que las tres administraciones implicadas “han preferido rendirse antes que dar la batalla”, calificando la decisión como una “huida cobarde y vergonzosa” del Partido Popular.

Durante su intervención, Sevilla recordó que ya en el mes de febrero su grupo advirtió del riesgo de que Málaga quedara fuera del proyecto. En aquel momento, dijo, la respuesta de la consejera fue tajante: “Málaga no es candidata, Málaga ya es una de las sedes”. Incluso se habló de declarar La Rosaleda como proyecto de interés autonómico para agilizar los trámites.

“No quiero pensar, consejera, que nos mintió conscientemente, pero cinco meses después Málaga no va a estar en el Mundial. Y no porque la hayan excluido, sino porque el PP ha renunciado voluntariamente”, lanzó el diputado de Vox.

También tuvo palabras duras hacia el presidente andaluz, Juanma Moreno, a quien acusó de “desaparecer” y no dar explicaciones. “Aunque para la foto electoral sí estaba disponible, hoy brilla por su ausencia”, reprochó.

Además, denunció el gasto público ya comprometido, cifrado en 500.000 euros ya invertidos y otros 200.000 aún pendientes, preguntándose “dónde está la responsabilidad política” por una decisión que, a su juicio, daña la imagen de Málaga ante el mundo.

Compromiso con un nuevo estadio

En medio de las críticas, la consejera volvió a reiterar el compromiso institucional con el futuro deportivo de Málaga. Aseguró que, aunque la ciudad no formará parte del Mundial, la construcción de un nuevo estadio sigue en la agenda de las administraciones públicas.

“Ahora no tenemos los plazos tan agobiantes, tan estrictos que teníamos con el Mundial, y eso nos permite hacerlo de manera más tranquila”, declaró.

Del Pozo recalcó que el objetivo es planificar con serenidad y sin precipitarse, en coordinación con el Ayuntamiento, para garantizar que cualquier actuación futura no perjudique al Málaga CF.

La consejera también destacó que Málaga sigue siendo un referente deportivo internacional, con eventos recientes como las finales de la Copa Davis y la Billie Jean King Cup, y recordó que en la planificación del Mundial, Andalucía apostó por tener dos sedes: La Rosaleda y La Cartuja de Sevilla.

“Aunque sea muy dolorosa, creemos que esta renuncia se basa en la prudencia”, concluyó.

Una renuncia con más preguntas que respuestas

Mientras el debate político continúa, muchos malagueños se preguntan qué futuro le espera a un proyecto que, durante meses, se presentó como una gran oportunidad para relanzar la ciudad en el escaparate internacional. Las promesas se multiplicaron en campaña, pero la realidad ha terminado por imponerse a la narrativa.

El compromiso con un nuevo estadio está sobre la mesa, pero la renuncia al Mundial deja un sabor amargo y una sensación compartida de promesas incumplidas. Vox lo ha resumido con dureza: “Málaga merecía mucho más”.

Por ahora, lo que queda es una inversión pública sin retorno inmediato, un proyecto estancado y una ciudad que deberá seguir luchando por hacerse un hueco en los grandes eventos deportivos sin el impulso del Mundial 2030.