Los trabajos de las cubiertas de la Catedral de Málaga han entrado en una fase de especial relevancia patrimonial e histórica. La obra, que ya ha superado el ecuador de ejecución previsto dentro del calendario, ha comenzado la colocación de los primeros sillares que permitirán completar una zona del templo que permanecía inacabada desde el siglo XVIII.
La actuación permitirá cerrar estructuralmente la fachada principal mediante la ejecución del frontón triangular clásico concebido en el proyecto original del arquitecto malagueño Antonio Ramos. La intervención incluye también la terminación de los tres óculos y la culminación ornamental de esta parte del edificio.
El deán de la Catedral de Málaga, José Ferrary, ha destacado la dificultad de esta fase. «Es la obra más complicada y más técnica», ha señalado. Según ha explicado, los trabajos se están desarrollando mediante un sistema especial de andamios sobre los que opera una grúa portátil, encargada de desplazar y colocar las piezas de piedra en su posición exacta.
«Allí es donde reposa la cubierta de la Catedral», ha subrayado Ferrary, quien ha insistido en que la obra «sigue creciendo respetando los tiempos, la historia y su concepto original».
Una modificación incorporada al proyecto tras la recomendación de la Junta
La ejecución del frontón triangular no estaba prevista inicialmente dentro del proyecto. Sin embargo, finalmente fue incorporada tras la recomendación de la Junta de Andalucía, con el objetivo de evitar que la fachada principal permaneciese nuevamente inacabada.
La modificación de la licencia de obras, aprobada por la Gerencia Municipal de Urbanismo tras recibir el visto bueno de la Consejería de Cultura, ha permitido integrar este elemento dentro del proyecto general sin alterar ni el presupuesto ni el plazo de ejecución previsto, fijado en 24 meses.
El delegado de Patrimonio de la Diócesis de Málaga, Miguel Ángel Gamero, ha definido este momento como “especialmente importante” para la historia reciente de la Catedral. «Todos los malagueños tenemos en nuestra memoria la imagen de un hastial inconcluso, no terminado. Ahí se pararon las obras en el siglo XVIII y ahora se están colocando los primeros sillares de lo que va a ser la culminación definitiva de ese hastial», ha explicado.
Arquitectura tradicional con técnica contemporánea
Gamero ha destacado también el valor arquitectónico y técnico de la intervención, que combina sistemas constructivos tradicionales con tecnología actual. «Es realmente interesante cómo se está trabajando en una arquitectura tradicional, pero con técnica totalmente moderna», ha señalado.
Según ha detallado, los arquitectos han tenido que volver a los tratados clásicos de arquitectura para estudiar de nuevo el modo tradicional de construir con sillares de piedra y recuperar conceptos históricos como el éntasis, con el objetivo de garantizar una visión equilibrada y correcta de toda la fachada.
La nueva culminación de la fachada principal incluirá además un importante conjunto escultórico. El proyecto contempla la instalación de nueve esculturas que rematarán visualmente este frente del templo: cuatro apóstoles a cada lado de la fachada y una imagen de Cristo coronando el frontón triangular central.
Estas esculturas se encuentran todavía en fase de definición final de proporciones y podrían superar los tres metros de altura.
Avanza la gran estructura de madera de la nueva cubierta
De forma paralela, las obras continúan avanzando en la ejecución de la gran estructura de madera sobre la que descansará la nueva cubierta de la Catedral de Málaga. Una vez finalizada esta fase comenzará la colocación de aproximadamente 60.000 tejas cerámicas artesanales.
Estas piezas han sido diseñadas específicamente para el templo por una empresa catalana especializada que también ha participado en la elaboración de las cubiertas de la Sagrada Familia de Barcelona.
Las tejas son una reinterpretación contemporánea de la teja árabe y romana. Combinarán tonalidades blanco roto y coñac, con acabados vidriados en tonos crema y tostados. El objetivo es mantener la unidad estética con el conjunto monumental y el diálogo visual con edificios cercanos como el Palacio Episcopal.
Protección frente a humedades y filtraciones
El objetivo principal de toda la intervención continúa siendo la protección integral del templo frente a los problemas de humedades y filtraciones de agua que afectan a distintas zonas de la Catedral.
El nuevo sistema de cubiertas permitirá impermeabilizar completamente el edificio, mejorar la ventilación interior mediante una gran cámara de aire sobre las bóvedas y reforzar todo el sistema de evacuación de aguas pluviales con nuevos canales y bajantes.
«El proyecto no es un capricho», ha recordado el deán José Ferrary, quien ha insistido en que estas obras resultan esenciales para garantizar la conservación futura del monumento.
Además, la actuación permitirá habilitar un nuevo espacio visitable y expositivo en el interior de las cubiertas. Desde este punto se podrá explicar la historia constructiva de la Catedral de Málaga y las distintas etapas de evolución del templo a lo largo de los siglos.
Las obras de las cubiertas de la Catedral de Málaga comenzaron en 2023 y continúan avanzando dentro de un proyecto global que persigue completar y proteger uno de los grandes símbolos patrimoniales, históricos y religiosos de la ciudad.



