La expareja del cura acusado por abusos en Málaga asegura que organizaba las imágenes de las agresiones en carpetas

La mujer declaró en la primera jornada del juicio que hizo copia de los archivos antes de hablar con el sacerdote

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Una imagen del juicio / Álex Zea – Europa Press

La Audiencia de Málaga ha iniciado el juicio contra un sacerdote acusado de presuntamente abusar sexualmente de cuatro mujeres tras sedarlas y grabarlas mientras se encontraban inconscientes, unos hechos por los que la Fiscalía solicita inicialmente 72 años de prisión.

Durante la primera sesión del juicio, la mujer que denunció al religioso aseguró que encontró fotografías y vídeos de supuestas agresiones sexuales en varias carpetas guardadas en la vivienda del acusado, con quien mantenía una relación sentimental.

Entre lágrimas, la testigo relató ante el Tribunal que convivió con el sacerdote en una casa de Melilla y que durante unas navidades descubrió por casualidad el material almacenado. “No podía creer lo que estaba viendo”, afirmó, asegurando que todavía recuerda “cada noche” esas imágenes.

La denunciante explicó que en las carpetas aparecían varias mujeres inconscientes o aparentemente sedadas mientras el acusado realizaba actos sexuales sobre ellas. “Las tenía como un psicópata”, declaró la mujer, que aseguró haber hecho una copia de todos los archivos antes de enfrentarse al sacerdote.

Según relató, tras abordar el hallazgo con el acusado, este reaccionó autolesionándose, lo que llevó a la denunciante a intentar informar al Obispado de Málaga. Sin embargo, afirmó sentirse “abandonada” porque, según su versión, “le cerraron las puertas”, motivo por el que finalmente decidió acudir a la Policía.

La Fiscalía habla de una relación de “fuerte amistad e intimidad”

El acusado fue párroco de Ardales y Carratraca y vicario parroquial de la localidad malagueña de Álora desde agosto de 2017. La Fiscalía sostiene que el sacerdote aprovechaba relaciones de “fuerte amistad” e incluso de carácter “íntimo” con las víctimas para cometer los hechos denunciados.

Según el escrito de acusación, el religioso se amparaba en la confianza generada por su posición dentro de la Iglesia y, presuntamente, suministraba a las mujeres una sustancia compatible con éxtasis líquido que las dejaba en un profundo estado de somnolencia o inconsciencia.

El ministerio fiscal asegura además que grababa y fotografiaba las agresiones “sin consentimiento” y con una “evidente intención de vulnerar su intimidad”.

72 años de cárcel y una indemnización millonaria

Por estos hechos, la Fiscalía acusa al sacerdote de cuatro delitos de abuso sexual y revelación y descubrimiento de secretos, además de otros tres delitos de lesiones.

También solicita la prohibición de acercarse o comunicarse con las víctimas durante diez años y libertad vigilada por el mismo periodo. Asimismo, reclama una indemnización total de 1,2 millones de euros para las cuatro denunciantes, al considerar que sufrieron importantes secuelas psicológicas y daños morales.

La Fiscalía pide además que la Diócesis de Málaga responda como responsable civil subsidiaria.

Las víctimas declararon a puerta cerrada

Durante la jornada también declararon las víctimas, aunque la sesión se celebró a puerta cerrada para preservar su intimidad.

Los abogados de la acusación particular aseguraron posteriormente que las denunciantes ratificaron los hechos y defendieron que las pruebas periciales permiten identificar tanto al acusado como a las víctimas en las imágenes localizadas.

El juicio continuará este martes con nuevas declaraciones y está previsto que el sacerdote acusado declare al final de la vista oral.