Estudiantes malagueños lideran un proyecto pionero en biología sintética y piden ayuda para cumplir su sueño

Con proyectos que convierten aceite usado en biopintura o residuos agrícolas en almidón, estos jóvenes científicos aspiran a representar a Málaga en la élite de la innovación biotecnológica

facultad biologia universidad de malaga
Facultad de biología en la UMA

La biología sintética no es ciencia ficción: es el presente de una nueva revolución científica. En este terreno fértil de innovación, un grupo de jóvenes de la Universidad de Málaga (UMA) ha decidido dar un paso adelante para situar a la ciudad en el mapa de la biotecnología mundial. Su objetivo: participar en la competencia internacional iGEM 2026, organizada por la fundación iGEM, surgida del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Pero el sueño tiene un coste. Por eso, el equipo iGEM-UMA ha lanzado una campaña de recaudación de fondos para financiar su proyecto y lograr que Málaga vuelva a estar presente en esta cita que reúne a los mejores equipos universitarios del planeta. La colecta, abierta en la plataforma GoFundMe, servirá para adquirir material de laboratorio, piezas biológicas y recursos científicos necesarios para su participación en la Grand Jamboree, la gran final del certamen.

Ciencia malagueña con vocación global

El equipo iGEM-UMA está formado por estudiantes de biología, bioquímica, ingeniería, psicología, filosofía y bellas artes, un reflejo de cómo la ciencia moderna se nutre de la colaboración entre disciplinas. Bajo la guía de docentes e investigadores de la UMA —y con el apoyo de antiguos participantes—, estos jóvenes apuestan por una investigación que combine rigurosidad científica, compromiso social y sostenibilidad.

“Queremos que nuestro trabajo no solo sea útil en un laboratorio, sino que también tenga impacto en la sociedad”, explican desde el grupo. Y ese espíritu se nota en cada uno de los proyectos que han desarrollado desde su creación en 2021.

De aceite usado a biopintura: la ciencia hecha en Málaga

El recorrido de iGEM-UMA es tan inspirador como innovador. Su primer proyecto, Oil Together (2021), consiguió transformar aceite de cocina usado en biopintura, utilizando levaduras modificadas. Una iniciativa que unió arte, sostenibilidad y biotecnología, promoviendo además la economía circular.

Un año después, en 2022, el equipo presentó StarchSTEM, donde propusieron el uso de bacterias modificadas para convertir residuos agrícolas en almidón con fines industriales. Su tercera propuesta, AflaxOff (2024), se centró en un problema sanitario de primer nivel: la detección de micotoxinas en alimentos, sustancias imperceptibles pero peligrosas para la salud humana.

Estos proyectos demuestran la capacidad de la UMA para generar talento científico con impacto real, capaz de aplicar la biotecnología para resolver problemas ambientales y de salud pública.

Un viaje que necesita impulso

Para poder asistir al iGEM Grand Jamboree 2026, los estudiantes deben reunir una suma considerable. No solo se trata de la inscripción, sino también de los costes asociados al material de laboratorio, el desarrollo de su nuevo proyecto y los desplazamientos. Por eso, su iniciativa de crowdfunding es también una invitación a toda la ciudadanía a apoyar la ciencia joven, local y con propósito.

Toda ayuda es bienvenida —explican desde el equipo—. Puede ser una donación, difundir nuestro trabajo o simplemente seguirnos en redes sociales. Lo importante es que más gente conozca lo que hacemos y por qué creemos que la ciencia puede cambiar el mundo”.

Su campaña puede seguirse a través de GoFundMe, además de sus perfiles en Instagram (@igem.uma) y LinkedIn (iGEM UMA).

Biología sintética: diseñar el futuro desde el laboratorio

El ámbito en el que compite iGEM-UMA, la biología sintética, consiste en aplicar principios de ingeniería y biotecnología para rediseñar organismos vivos y dotarlos de nuevas funciones. Es decir, crear organismos programables capaces de resolver problemas tan diversos como la contaminación, la producción sostenible o el diagnóstico de enfermedades.

Se trata de una disciplina que combina ciencia, tecnología y creatividad, y que está llamada a transformar sectores clave como la medicina, la energía o el medio ambiente. En este contexto, la participación de Málaga en el iGEM 2026 no solo es un orgullo académico, sino una oportunidad para mostrar que la Costa del Sol también tiene voz en la ciencia del futuro.

El equipo malagueño tiene claro que su objetivo va más allá de un trofeo. “Queremos que nuestro proyecto tenga un impacto real a nivel local, nacional e internacional”, aseguran. Representar a la UMA en el iGEM 2026 sería un paso decisivo, pero también un reconocimiento al trabajo constante de quienes apuestan por la ciencia como motor de cambio.

Porque si algo demuestran estos estudiantes es que el conocimiento también necesita apoyo. Y que detrás de cada descubrimiento, hay jóvenes soñando con mejorar el mundo, desde un laboratorio en Málaga.