El Burgo defiende su tradición tras la polémica por la quema de la figura de Netanyahu: «Ni somos antisemitas, ni estamos contra el pueblo de Israel»

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha defendido la tradición centenaria del pueblo malagueño que ya está en foco internacional

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Quema de una figura de Netanyahu en El Burgo

La polémica generada por la quema de un muñeco del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la localidad malagueña de El Burgo ha traspasado fronteras y ha provocado un conflicto diplomático, pero el municipio ha salido al paso para defenderse y negar cualquier acusación de antisemitismo.

El acto, celebrado el pasado 5 de abril dentro de la tradicional ‘Quema de Judas’, motivó que el Gobierno de Israel convocara a la encargada de negocios de España en Tel Aviv para trasladarle su posición. Desde el país hebreo se calificó lo ocurrido como una muestra de “odio antisemita”, lo que ha generado una respuesta tanto institucional como local.

Una tradición con más de un siglo

Desde el Ayuntamiento de El Burgo han querido contextualizar el suceso, subrayando que se trata de una tradición que se remonta a principios del siglo pasado. La alcaldesa, María Dolores Narváez, ha explicado que cada Domingo de Resurrección se quema una figura simbólica que representa “todo lo malo que ha ocurrido durante el año”, con el objetivo de dar paso a lo positivo.

En este sentido, ha insistido en que el muñeco no tiene una identidad oficial asignada por el Ayuntamiento ni por los vecinos que lo elaboran. “Cada persona interpreta lo que es. Nunca se le pone nombre”, ha señalado, recalcando que no existe ninguna intención de señalar a un colectivo o promover el odio.

“No a la guerra” como mensaje central

La figura, de unos siete metros de altura y cargada con cerca de 14 kilos de pólvora, fue quemada ante la presencia de vecinos en un acto que incluyó aplausos. Según ha explicado la regidora, el mensaje que se quiso transmitir fue un rechazo general a los conflictos bélicos, bajo el lema “No a la guerra”.

Narváez ha sido tajante al rechazar cualquier interpretación antisemita: “Ni somos antisemitas, ni estamos contra el pueblo de Israel, ni muchísimo menos”. Además, ha defendido que El Burgo es un municipio “acogedor” que trata a todas las personas por igual y que no promueve la violencia en ningún caso.

Reacción de Israel y tensión diplomática

La respuesta de Israel no se hizo esperar. Su Ministerio de Asuntos Exteriores difundió un comunicado en redes sociales en el que calificaba el acto como una muestra de “odio antisemita atroz” y lo vinculaba a la actuación del Gobierno español. Además, criticó que el Ejecutivo de Pedro Sánchez no se hubiera pronunciado sobre el suceso.

Como consecuencia, Israel convocó a la encargada de negocios española para trasladarle su malestar, en un gesto que eleva la tensión diplomática por un acto local que ha tenido repercusión internacional. El propio Netanyahu ha llegado a acusar a España de mantener una “guerra diplomática” contra su país en el contexto de las críticas a la ofensiva en Gaza.

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores español ha rechazado de forma contundente las acusaciones de antisemitismo. Fuentes del departamento han asegurado que España está “comprometida” con la lucha contra cualquier forma de odio o discriminación, subrayando que no se puede vincular este tipo de actos tradicionales con posturas antisemitas.

El Ejecutivo defiende así que la ‘Quema de Judas’ forma parte del acervo cultural de muchos municipios y que su interpretación debe enmarcarse en ese contexto, sin extrapolar su significado a un plano político o internacional.