Diez años de cárcel por abusar sexualmente de su sobrina de 9 años en Málaga

La víctima ha necesitado tratamiento psicoterapéutico y sufre un trastorno de estrés postraumático crónico

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Ciudad de la Justicia de Málaga, sede de la Audiencia Provincial.

Tardó casi dos décadas en denunciar, pero la Audiencia de Málaga ha dado credibilidad a su testimonio. Un hombre ha sido condenado a diez años de prisión por abusar sexualmente de su sobrina en 2002, cuando la víctima tenía nueve años, aprovechándose de la relación de confianza familiar y de la vulnerabilidad de la entonces menor.

Según recoge la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, el acusado, tío político de la mujer, cometió los hechos durante varios meses de 2002, sin que haya sido posible concretar fechas exactas. La resolución considera acreditado que se valió de una posición de superioridad y confianza respecto a la niña para cometer los abusos.

La Sala señala que el condenado realizaba actos de carácter sexual con la menor sin su consentimiento y que utilizaba frases dirigidas a impedir que contara lo ocurrido. Entre ellas, según la sentencia, le decía que aquello era “un juego”, que era “un secreto grande” o que nadie la iba a creer.

Los hechos cesaron cuando la niña dejó de acudir de forma repentina al domicilio del acusado. En aquel momento no explicó a sus padres lo ocurrido porque, según recoge la resolución, no quería perjudicar a la unidad familiar, donde existían estrechos lazos. La denuncia no llegó hasta 2020, cuando la víctima interpuso querella.

La Audiencia de Málaga considera probado también que la mujer arrastra secuelas psicológicas derivadas de aquellos hechos y que ha necesitado tratamiento psicoterapéutico desde marzo de 2017, con un diagnóstico de trastorno de estrés postraumático crónico.

El tribunal condena al acusado por un delito de abuso sexual continuado, conforme al Código Penal vigente en la fecha de los hechos. Además de los diez años de cárcel, le impone la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros de la víctima durante el mismo periodo.

La víctima y su letrado, Carlos Andrade, que ha ejercido la acusación particular, se han mostrado satisfechos con la sentencia. La mujer ha señalado, a través de un comunicado, que “se ha hecho justicia” y ha animado a otras personas que hayan sufrido situaciones similares a denunciar, pese a que los procesos puedan ser “largos y duros”.

El abogado de la acusación particular ha destacado la solidez de la sentencia, especialmente en la valoración de la prueba practicada. Según ha subrayado, la resolución otorga plena credibilidad al testimonio de la víctima, lo considera corroborado por elementos periféricos y por la prueba pericial, y descarta la existencia de un móvil espurio en la denuncia.

La sentencia también analiza el tiempo transcurrido entre los hechos y la denuncia. La Sala concluye que ese retraso no resta credibilidad a la víctima y lo contextualiza en la propia naturaleza de los delitos sexuales cometidos en la infancia, al entender que necesitó años para asimilar lo ocurrido, pedir ayuda y finalmente acudir a la Justicia.