El cura de Málaga utilizaba presuntamente “droga de las violaciones” y guardaba vídeos en carpetas con los nombres de las víctimas

La Policía señala que ha analizado «cientos y cientos» de vídeos en los que aparecían mujeres «inconscientes siendo agredidas»

padre fran acusado
El sacerdote oficiando una misa/El Mundo

El juicio contra el sacerdote acusado de presuntamente agredir sexualmente a varias mujeres tras sedarlas y grabarlas en Málaga ha continuado este martes con la declaración de agentes de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional, que aseguraron haber analizado “cientos y cientos” de archivos informáticos de contenido sexual hallados durante la investigación.

Según explicó la responsable de la UFAM central que dirigió las pesquisas, en el material intervenido aparecían mujeres “inconscientes siendo agredidas”, además de vídeos en los que podía verse la cara del propio acusado.

La investigadora detalló que los archivos estaban organizados en carpetas con el nombre de cada víctima y que en algunas grabaciones se apreciaba al sacerdote realizando actos sexuales sobre mujeres “adormecidas” o inconscientes.

La Policía apunta al uso de la “droga de las violaciones”

Durante su comparecencia, uno de los investigadores señaló que el acusado habría utilizado presuntamente la conocida como “droga de las violaciones”, una sustancia que deja a las víctimas dormidas y que, según explicó, es transparente y no deja sabor.

La agente de la UFAM aseguró además que muchas de las mujeres no eran conscientes de lo ocurrido hasta que fueron informadas por los investigadores de la existencia de las grabaciones.

“Fue un shock para ellas”, declaró la policía, que sostuvo además que el acusado se aprovechaba presuntamente de su condición de sacerdote para generar “cercanía y confianza” en las víctimas.

Los investigadores también explicaron cómo llegó el material a manos de la Policía Nacional. Según relataron, la denunciante —que mantenía una relación sentimental con el acusado— encontró en la vivienda del sacerdote, en Melilla, varias carpetas con contenido sexual y decidió copiar todos los archivos en un disco duro y posteriormente en un pendrive.

Un agente de Policía que también declaró en la vista explicó que la mujer le mostró carpetas con nombres de distintas mujeres y archivos “de ámbito sexual bastante explícito”.

Según su testimonio, la denunciante le trasladó que había decidido conservar una copia de todo el material porque entendía que debía “preservar la prueba del delito”.

El juicio continúa

La investigación fue asumida inicialmente por la UFAM de Melilla y posteriormente por la unidad central, con participación de la Fiscalía.

Durante la sesión de este martes también declaró un amigo del acusado, quien aseguró que era habitual que el sacerdote organizara las habitaciones cuando compartían alojamiento en campamentos religiosos.

El religioso se enfrenta a acusaciones por cuatro delitos de abuso sexual y revelación y descubrimiento de secretos, además de varios delitos de lesiones. La Fiscalía solicita para él una pena total de 72 años de prisión.