Una organización criminal dedicada al envío de marihuana desde España hasta Irlanda ha sido desarticulada por la Policía Nacional, con la colaboración de la National Crime Agency (NCA) británica y la Garda Síochána irlandesa. El grupo utilizaba un sistema tan ingenioso como efectivo: ocultaban la droga en sacos de pienso para animales y la enviaban a través de empresas de transporte internacional.
La operación ha culminado con 14 personas detenidas —13 en territorio español y una en Irlanda— y con la práctica de 12 registros domiciliarios en Málaga (10), Madrid (1) y Sevilla (1). En el transcurso de la intervención se han incautado 95.920 euros en metálico, junto a 2.930 libras esterlinas y 1.922 dólares, además de 630 plantas de marihuana, una pistola semiautomática, tres pistolas detonadoras, 11 vehículos, relojes de lujo valorados en más de 200.000 euros y numerosos dispositivos electrónicos.
A la vez que se efectuaban las detenciones, los agentes bloquearon bienes muebles, inmuebles y activos financieros cuyo valor supera los 2.000.000 de euros, en un golpe económico sin precedentes para esta red transnacional.
Una trama internacional con base en la Costa del Sol
La investigación comenzó en enero de 2025, cuando los agentes detectaron la existencia de una estructura criminal integrada por ciudadanos británicos, irlandeses y españoles. Los miembros del grupo aprovechaban empresas de transporte para enviar palés cargados con sacos de pienso animal, que en realidad ocultaban los cogollos de marihuana destinados a las islas británicas.
Según los datos obtenidos por los investigadores, la organización llevaba operando desde 2019, manteniendo una actividad mensual sostenida. En estos seis años, se estima que podrían haber traficado con más de tres toneladas de marihuana.
Durante los meses de seguimiento, la Policía llevó a cabo varias aprehensiones en España e Irlanda, que permitieron incautar hasta 300 kilogramos de marihuana.
Registro en Irlanda y más de medio millón en efectos
En paralelo a las actuaciones en España, la Garda Síochána realizó un registro domiciliario en el condado de Louth (Irlanda), donde detuvo a otro miembro de la red. Esta intervención completa una operación que ha dejado al descubierto una red criminal perfectamente estructurada, con ramificaciones internacionales y un nivel de sofisticación logístico notable.
Entre los efectos intervenidos, además de la droga y el dinero, destacan los vehículos de alta gama y los relojes de lujo, que evidencian el alto nivel de vida de los implicados. Las armas intervenidas —una pistola semiautomática y tres detonadoras— indican, además, el carácter violento y peligroso del grupo.



