Así hackeaba una pareja de Málaga las máquinas recreativas para sacar más de 8.000 euros en premios

Los detenidos, de 28 y 18 años, acercaban un aparato electrónico al sistema de pago para activar el juego sin gastar un euro

foto inhbidor intervenido malaga

Pasaban desapercibidos entre el ruido de las sirenas, las luces de neón y el bullicio habitual de las zonas de ocio de los centros comerciales. Sin embargo, su racha de partidas gratis y premios acumulados ha llegado a su fin. La Policía Nacional ha desmantelado en Málaga una trama de estafa tecnológica a pequeña escala pero de gran impacto económico, deteniendo a una pareja joven acusada de manipular máquinas recreativas para obtener recompensas sin gastar un solo euro.

Los arrestados, un hombre de 28 años y una mujer de 18, habían encontrado una brecha en la seguridad de los salones de juego. Lejos de los antiguos métodos de fuerza bruta o monedas falsas, utilizaban un sofisticado dispositivo electrónico que actuaba directamente sobre el cerebro digital de las máquinas. Su objetivo no era el dinero en efectivo de la caja, sino los tickets canjeables por premios, acumulando un botín valorado en más de 8.000 euros.

Un ataque invisible al datáfono

El modus operandi era discreto y rápido, lo que les permitió operar durante un tiempo sin levantar sospechas inmediatas entre el resto de clientes. Según la investigación liderada por la Comisaría del Distrito Centro, la pareja se aproximaba a las máquinas y acercaba el artilugio tecnológico al datáfono (el lector de tarjetas para el pago).

El dispositivo provocaba una reacción en el sistema operativo de la cabina de juego, engañando al software para que creyera que se había realizado el pago. La máquina se activaba y comenzaba a funcionar, permitiendo a los jóvenes jugar y obtener ristras interminables de tickets. Posteriormente, acudían al mostrador de atención al cliente para canjear esos puntos por regalos de alto valor, completando así el ciclo de la estafa.

Daños colaterales: máquinas «fritas»

La denuncia partió del responsable de los recreativos, ubicados en dos conocidas galerías comerciales de la capital malagueña. La empresa no solo notó el agujero económico por la salida masiva de premios sin ingresos correspondientes, sino que empezó a detectar averías graves. La manipulación continuada con el inhibidor no era inocua: terminaba dejando las máquinas totalmente inoperativas, multiplicando las pérdidas por los costes de reparación.

El fin de sus incursiones llegó el pasado 21 de noviembre. La colaboración con la seguridad privada de una gran superficie fue clave para detectar a los sospechosos justo cuando se preparaban para actuar de nuevo. Agentes de la Brigada Móvil de la Policía Nacional interceptaron a la pareja e, inspeccionando las pertenencias del varón, encontraron el dispositivo electrónico presuntamente utilizado para anular los datáfonos.

Ambos han sido puestos a disposición de la autoridad judicial, acusados de un delito que combina la estafa con los daños a la propiedad, cerrando así una brecha de seguridad que traía de cabeza al sector del ocio recreativo en Málaga.