Un miembro vinculado al clan Lyons admite que dirigía una red de drogas desde la cárcel

Sutherland cumplía pena por su participación en el ataque a Janette Connell, suegra de Steven ‘Bonzo’ Daniel

Michael Sutherland
Michael Sutherland

Un teléfono móvil incautado por la Policía ha terminado destapando una nueva causa contra Michael Sutherland, un hombre vinculado al clan criminal de los Lyons, que ya cumplía condena por su participación en el violento ataque sufrido por Janette Connell, suegra de Steven ‘Bonzo’ Daniel.

Sutherland, de 40 años y natural de Irvine, Ayrshire, ha reconocido ahora ante el Tribunal Superior de Glasgow su implicación en delincuencia organizada grave entre el 1 de febrero de 2020 y el 9 de octubre de 2022. Según la acusación, el condenado mantuvo una actividad criminal relacionada con el tráfico de drogas tanto antes como después de ingresar en prisión.

El caso llega después de que los investigadores analizaran el teléfono de un colaborador suyo, localizado en una vivienda de Lanarkshire a comienzos de 2024. En ese dispositivo, Sutherland aparecía guardado como contacto bajo el nombre de “Mick Sutherland” y también con la inicial “M”. A partir de ahí, la Policía pudo reconstruir comunicaciones mantenidas desde prisión mediante distintos números de teléfono.

El fiscal Michael Macintosh expuso ante el tribunal que Sutherland participó en numerosos intercambios de mensajes en los que se hablaba de la distribución de drogas y de la gestión del dinero obtenido con esa actividad. Parte de esas conversaciones se produjeron a través de la red EncroChat, utilizada por delincuentes antes de ser desmantelada en una operación internacional.

Sutherland cumplía una condena de cuatro años y cuatro meses de prisión por su participación en el ataque a Janette Connell, ocurrido en enero de 2020 en la zona de Milton, en Glasgow. La víctima, de 69 años, fue golpeada en la cabeza con una porra de estilo policial mientras cuidaba de su marido, que padecía una enfermedad terminal.

Pese a su ingreso en HMP Addiewell, en West Calder, la acusación sostiene que Sutherland no abandonó la actividad criminal. Desde la cárcel habría utilizado teléfonos ilícitos para comunicarse con un hombre de confianza en el exterior. Los agentes identificaron su voz en mensajes y notas de audio, además de vincular algunas referencias a su mujer, a un reloj encontrado en su poder y a vehículos relacionados con él.

Las conversaciones incluían referencias a coches robados, matrículas falsas y vehículos destinados a los “troops”, según se expuso en la vista. También se habló de sustancias como Etizolam, conocido como Valium callejero, que Sutherland describió como “oro en polvo” dentro de prisión, además de cannabis y comprimidos tipo diazepam.

Uno de los puntos más graves de la causa es la conversación en la que otro hombre pidió a Sutherland que organizara una agresión contra una persona. Según la Fiscalía, le solicitó que buscara a alguien para “chop” al objetivo. Sutherland habría pedido la dirección y explicado que el precio habitual por ese tipo de acción era de 5.000 libras por persona implicada, aunque ofreció intentar rebajar el coste.

El intercambio de mensajes también incluyó, a mediados de 2022, conversaciones sobre deudas pendientes relacionadas con la actividad delictiva. La investigación avanzó después de que el teléfono del colaborador fuera intervenido y analizado por la Policía.

El juez Lord Mulholland ha aplazado la sentencia hasta una fecha posterior para recabar informes. Sutherland se expone ahora a una nueva pena de prisión y también a una Serious Crime Prevention Order, una orden de prevención de delitos graves conocida como “super-Asbo”, diseñada para controlar y limitar la actividad de delincuentes tras su salida de prisión.