En Ámsterdam la mañana abre con frío de juzgado y un nombre que se ha vuelto habitual en sumarios largos como pasillos, Steven Lyons, 46 años, detenido en Bali en marzo, deportado después, reclamado por la Operación Armorum con la que la Guardia Civil dice haber “desmantelado” la red del clan, hoy comparece para pelear un solo verbo, impugnar, y enfrente no está solo, lo acompaña un abogado que no se presenta, se reconoce, Arne Kloosterman, jurado en 1999, más de 20 años en macrocausas donde las pruebas pesan como cajones y cada detalle es una bisagra que puede girar un caso entero
Kloosterman confirma que se opondrá a la extradición en el Tribunal de Distrito de Ámsterdam y que la decisión se publicará el 18 de junio, y mientras lo dice su nombre trae un eco de expedientes ya leídos, páginas que empiezan en París, 2015, 130 muertos, 90 en la sala Bataclan, y un procedimiento paralelo en Países Bajos donde su cliente, Anass A, insistía en que solo había comerciado marihuana con su primo, Ali El Haddad Asufi, luego condenado en Francia, y el letrado pedía que declarara Salah Abdeslam para iluminar una duda, y el tiempo, dos años después, le daba la razón con una absolución en Róterdam por falta de pruebas, una frase seca que en justicia suena a punto final
Antes y después de aquello, otros escenarios, Zwolle, 2020, un arsenal enterrado en bidones, ametralladoras con pasado, una vinculada al asesinato de Henk Wolters en Nochevieja, y Kloosterman defendiendo a un segundo investigado, HD, 52 años, discutiendo la solidez del caso, “pruebas muy débiles”, dos interrogatorios de media hora, poco para tanto metal escondido bajo tierra, y otra carpeta más en un despacho que se mueve entre sumarios técnicos y titulares ásperos
Y Ámsterdam otra vez, 2021, el robo a un camión blindado de Brinks, 14,5 millones de euros en oro, platino y metales preciosos, disparos en la huida, un sospechoso francés abatido, ocho condenas de hasta 15 años dos años más tarde, y la defensa alegando que los tiros que rebotan en la memoria podrían no venir de donde se dijo, en estas causas las balas se cuentan al detalle y el detalle cambia la historia
También la causa Maggiora, un viaje de cocaína, speed y MDMA hacia Alemania y Suecia, cinco condenas que se deshicieron en apelación cuando un tribunal descubrió acuerdos secretos con el testigo principal, y en el margen, la acusada DB, pareja de uno de los supuestos traficantes, un Mini Cooper, regalos, brillo, y una acusación de blanqueo que, según la defensa, se apoyaba más en Twitter que en pruebas materiales, una fotografía pública que no alcanzaba para prueba
Con ese recorrido llega hoy Kloosterman al banco de la defensa de Steven Lyons, el hombre al que la investigación española vincula a un blanqueo por encima de 26 millones de libras, una red internacional que la Guardia Civil rastrea con registros de madrugada, arietes contra puertas, dispositivos electrónicos incautados, efectivo, relojes de alta gama, carteras de criptomonedas, 14 detenidos en cuatro países y 20 investigados en España, Police Scotland moviéndose en paralelo con ocho arrestos en Glasgow, Bellshill, Cumbernauld, Gartcosh, Caldercruix, Coatbridge y East Whitburn, y Turquía congelando activos que la operación bautizada como Armorum asocia a la red
El caso de Lyons no viaja solo, carga con un mapa de lugares que ya se han leído en esta historia, el pub de Fuengirola donde cayeron Eddie Lyons Jr y Ross Monaghan, uno de los 18 objetivos de los registros, el traslado del presunto sicario Michael Riley a Teixeiro, el cambio de nombre del bar, las biografías cruzadas de Glasgow y la Costa del Sol, pero hoy el foco está en una sala de Ámsterdam, un abogado con oficio y una estrategia que empieza por detener el reloj, no entregar, ganar tiempo, discutir cada línea, porque en estas guerras judiciales el calendario también es un arma, y la última palabra, al menos por ahora, ya tiene fecha escrita, 18 de junio.



