Carlos, el policía de Fuengirola obligado a jubilarse por una agresión que le costó la visión

La valentía de un policía de Fuengirola que nunca dejará de servir, a pesar de la jubilación forzosa, tras 18 años de servicio

carlos policia fuengirola
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La Policía Nacional de Fuengirola se despide de uno de sus agentes más veteranos y comprometidos. Carlos, con 44 años y 18 de servicio, ha tenido que jubilarse de manera forzosa tras un grave accidente en acto de servicio que le costó parcialmente la visión. Su historia es un ejemplo de valentía, compañerismo y dedicación al servicio público.

En mayo del año pasado, como todas las noches, salimos a trabajar en el grupo de noche, sin saber lo que nos depararía la jornada”, recuerda Carlos. Esa noche comenzó con una llamada de emergencia alertando sobre una persona que estaba agrediendo a los viandantes en la vía pública. “Estábamos cerca y nos dispusimos a ir para allá. Después de varias circunstancias, pudimos detener al agresor”, relata.

Poco después, otra llamada informaba de apuñalamientos en las proximidades. A pesar de los golpes sufridos en la primera intervención, Carlos y su equipo continuaron con el servicio: “Más allá de ir al hospital, nuestro corazón nos decía que había que acudir a la emergencia”, explica. Esa decisión marcó un antes y un después en su carrera.

Tras la intensa noche, Carlos fue hospitalizado y diagnosticado con un desprendimiento de retina, lo que derivó en cuatro operaciones y secuelas permanentes en la visión. “Tengo una gratitud inmensa hacia los médicos que me atendieron, especialmente al Dr. Cubero, referente nacional e internacional en este tipo de lesiones. Han hecho todo lo posible dentro de lo que la ciencia permite”, asegura Carlos.

El cierre de su etapa en la Policía Nacional se produjo hace unos días, con un acto muy emotivo en la comisaría de Fuengirola. Sus compañeros le rindieron un homenaje con pasillo de honor durante la firma de su jubilación. “Nunca esperé esa sorpresa. Para los que pertenecemos al cuerpo, significa mucho”, comenta emocionado.

Para Carlos, el compañerismo ha sido la base de toda su carrera: “Desde que entramos en la escuela de policía en Ávila, nos inculcaron el valor del trabajo en equipo y la solidaridad entre compañeros. Eso ha perdurado hasta mi último día en la comisaría”, recuerda. Destaca también a sus compañeros de turno, como Germán y Manuel Burgos, con quienes compartió numerosas intervenciones. “Siempre hemos trabajado juntos, apoyándonos y haciendo lo que se requería. No cambiaría nada de lo sucedido, incluso si pudiera volver atrás”, subraya.

La familia también ha sido un pilar fundamental en esta transición. Carlos es padre de tres hijos, quienes le recuerdan que un policía nunca deja de serlo. “Ese apoyo me da fuerza para seguir adelante”, afirma. Ahora quiere dedicar su tiempo a la familia y a proyectos solidarios, continuando con su vocación de ayuda.

Reconocimiento pendiente: medalla al mérito policial con distintivo rojo

Además de su jubilación, Carlos podría recibir un reconocimiento oficial a su trayectoria y valentía. El secretario de la Confederación Española de Policía en Málaga ha confirmado que se sigue luchando para que reciba la medalla al mérito policial con distintivo rojo, en reconocimiento a su intervención del año pasado y a la agresión que sufrió, que derivó en la pérdida parcial de visión de uno de sus ojos.

Está clarísimo que Carlos cumple todos los requisitos para el distintivo rojo. Sinceramente, no llego a comprender que haya dudas sobre eso”, aseguró el secretario. Explicó que la propuesta fue aprobada por la comisaría provincial y que ahora falta el visto bueno del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para que se haga efectiva en octubre, durante la festividad del patrón de la Policía Nacional.

El secretario destacó además la trayectoria vocacional y altruista de Carlos: “Es un policía que lo lleva en la sangre, le encanta trabajar en la calle, ha participado en actividades solidarias y siempre ha sido un ejemplo de compañerismo”, señaló.

Balance de su carrera y legado

Carlos resume su paso por la comisaría de Fuengirola con la satisfacción del deber cumplido. “No cambiaría nada de lo sucedido. Siempre he estado al lado de grandes profesionales y me voy con la tranquilidad de haber hecho bien las cosas”, comenta. Destaca la importancia de la vocación, la ética profesional y la solidaridad, valores que, asegura, continuarán más allá del uniforme.

Mi vocación de ayudar a los demás no termina con la policía. Quiero seguir apoyando a quienes más lo necesitan”, concluye. Su historia es un ejemplo de resiliencia, entrega y humanidad, y deja un mensaje claro: la esencia de un policía no se mide por el uniforme, sino por la capacidad de servir y proteger, incluso frente a la adversidad.