Alfonso Rodríguez, un madrileño de 50 años, se encontraba el pasado fin de semana veraneando con su familia en Estepona como llevan haciendo desde hace más de veinte años. El sábado, mientras paseaba con su sobrino por el Puerto Deportivo, un grupo le propinó una brutal paliza sin ni siquiera haber cruzado una palabra. Según la información recibida por parte del sindicato SIP-AN y declaraciones de la víctima en otros medios, sin mediar palabra, el hombre junto a su grupo de familiares recibió puñetazos y patadas, incluso una vez cayó al suelo.
Alfonso volvió a la capital española con un ojo morado, policontusiones y dos piezas dentales rotas, tras un fin de semana que no salió como esperaba.
Según la información aportada por los agentes, todo ocurrió la noche del sábado, cuando, tras tomar unas cervezas en el pub irlandés del puerto, en la madrugada, Alfonso se dirigía a su coche con sus sobrinos cuando se disponía a acercarlos a casa. De camino al vehículo pararon en un semáforo. Cuando éste se puso en verde y empezaron a caminar por el paso de peatones, se cruzaron con un grupo de jóvenes que, de repente y sin venir a cuento, se liaron a golpes con este grupo familiar, llegando a patear a Alfonso en el suelo. No dio tiempo a defensa ni a reclamación; al levantarse, los agresores, a quienes no conocía de absolutamente nada, salieron corriendo.
La víctima se encontró con una patrulla de la Policía Local de Estepona a la que les contó lo sucedido. Los agentes fueron en busca de los agresores, dando minutos más tarde con uno de los individuos que encajaba con las características físicas descritas por el madrileño. Al percatarse de la presencia policial, el joven emprendió una huida que llevó a la policía a perseguirlo algo más de 200 metros a pie en dirección parque del Abuelo, lugar donde consiguen interceptar al joven de 18 años, quien se negaba a colaborar y actuaba con violencia contra los agentes, llegando a amenazarlos: «Hijos de puta, que se muera vuestra familia, os tengo que matar».
La Policía Local se vio obligada a reducirlo y, posteriormente, lo detuvieron por un delito de resistencia y desobediencia a la autoridad. Fue trasladado hasta el centro de salud donde fue reconocido por las víctimas. Según la información aportada por SIP-AN, el detenido presentó en todo momento una actitud violenta y agresiva, llegando a propinar diversos espuntos a los actuantes, propinando patadas al mobiliario del centro de salud, así como golpes con su propia cabeza al vehículo policial en el que se realizó su traslado.
Falta de seguridad en Estepona
Con este hecho, el sindicato SIP-AN ha denunciado la falta de seguridad en el municipio, haciendo mención a la «precariedad laboral» a la que se enfrenta diariamente la plantilla de policías locales.
Hace unos días, el sindicato informaba de la decisión tomada de no echar más horas extras a partir de ahora, para que el Ayuntamiento reconsiderara sus condiciones laborales y actualizara el acuerdo regulador que lleva más de diez años sin ningún cambio.



