Los puertos de Estepona y La Duquesa rozan el lleno este verano: previsiones de hasta el 85%

Marinas del Mediterráneo refuerza personal ante el incremento de visitantes

Puerto de La Duquesa
Puerto de La Duquesa

El Puerto Deportivo de Estepona y el Puerto de La Duquesa encaran el verano con buenas sensaciones y cifras que invitan al optimismo. Ambos recintos, gestionados por el Grupo Marinas del Mediterráneo, prevén una ocupación media del 85% en Estepona y del 80% en La Duquesa, lo que consolida su posición como puntos clave en el mapa náutico del sur de Europa.

No son cifras al azar ni coyunturales: son el reflejo de un trabajo constante y de una apuesta por ofrecer un servicio de calidad que va más allá del mero amarre. Estepona y La Duquesa no solo son puertos, sino destinos por derecho propio, que atraen a navegantes que buscan algo más que fondear. Buscan experiencia, seguridad, comodidad… y un entorno que acompañe.

Españoles, británicos y un perfil internacional que crece cada temporada

Un verano más, los navegantes españoles y británicos encabezan la lista de usuarios que eligen estos puertos como escala o base para sus travesías. Pero no son los únicos. También se dejan ver embarcaciones con bandera francesa o belga, entre otras nacionalidades. Esta mezcla, cada vez más habitual, es uno de los factores que explican el carácter cosmopolita de ambos puertos.

“Nos encontramos con un público muy diverso, que valora tanto los servicios como la ubicación”, explica Manuel Raigón, gerente de Marinas del Mediterráneo. “Eso hace que no solo se utilicen como base de amarre, sino también como escalas regulares en sus rutas”, añade. Y es que estos puertos no se limitan a recibir barcos: forman parte activa de la experiencia del viaje.

Tránsito diario y estancias breves pero constantes

La actividad diaria en los pantalanes también da pistas del buen momento que atraviesan. Durante estas semanas previas al verano, se está registrando un tránsito de entre 2 y 12 embarcaciones al día, con estancias medias de entre 2 y 5 días, en función del tipo de escala. No es poco si se tiene en cuenta que muchas de estas visitas responden a necesidades muy distintas: desde el simple repostaje hasta la decisión de pasar unos días en tierra firme.

Y aunque los veleros siguen siendo las embarcaciones más frecuentes, la temporada alta trae consigo un incremento notable de catamaranes y barcos a motor, que completan la imagen plural y dinámica de estos recintos. Esa variedad también obliga a mantener una atención adaptada a cada tipo de cliente.

Refuerzos para responder a la demanda

Consciente del aumento de la actividad, Marinas del Mediterráneo ha reforzado su plantilla en ambos puertos. En Estepona se han incrementado los efectivos en atención al cliente y marinería, mientras que en La Duquesa el refuerzo se ha centrado en los equipos de marinería y mantenimiento en agua. Una medida que busca garantizar la fluidez del servicio en los momentos de mayor afluencia, cuando los márgenes de respuesta deben ser ágiles y eficaces.

Más allá del amarre: entorno y turismo como valor añadido

Si algo diferencia a estos puertos de otros similares, es su entorno privilegiado. En el caso del Puerto Deportivo de Estepona, su cercanía al centro urbano y a espacios como el Orquidario o el Mirador del Carmen lo convierten en un punto de entrada natural a uno de los destinos más atractivos de la Costa del Sol. Playas cuidadas, un casco histórico peatonal lleno de vida, y una oferta cultural en auge hacen que muchos navegantes alarguen su estancia más de lo previsto.

Por su parte, el Puerto de La Duquesa, situado en Sabinillas, dentro del término municipal de Manilva, ofrece un ambiente más relajado pero igual de interesante. Rodeado de una intensa actividad comercial y social, y con el Castillo de la Duquesa, rutas naturales y viñedos cercanos, este puerto tiene el equilibrio perfecto entre funcionalidad y atractivo turístico.

Una apuesta por la calidad sostenida en el tiempo

Ambos puertos han sabido evolucionar sin perder su esencia. Han invertido en servicios, han fortalecido su estructura de atención y han adaptado su oferta a las necesidades de una náutica de recreo cada vez más exigente. El resultado es un modelo que funciona: altas tasas de ocupación, tránsito constante y una clientela fiel que regresa cada temporada.

En una Costa del Sol en la que la competencia náutica es fuerte, Estepona y La Duquesa han conseguido destacar por méritos propios. Y lo hacen sin grandes alardes, con una gestión eficaz y una atención cercana. Si el verano es, para muchos, sinónimo de mar, aquí tienen dos puertas de entrada abiertas al Mediterráneo.