A estas alturas, en apenas unas horas para que acabe este año que ha hecho historia en todo el planeta Tierra, nadie se cuestiona que queremos perderlo de vista de una vez por todas. Y no ahora, si no desde hace muchísimos meses atrás ya contábamos los días en el calendario para que llegara este ansiado momento. Y ni siquiera hace falta explicar porqué.
No cabe ninguna duda de que este año nos ha traído dolor, sufrimiento, pérdida, y esa aclamada palabra ya como destacada en la RAE: confinamiento. Una locura que solo habíamos presenciado en películas, y que se habían quedado en eso, en una atípica realidad que tan solo ocurría en los libros más ficticios y en las filmes más dramáticas y terroríficas que solo veían unos pocos porque se veía surrealista. Un año por el que muchos apostaban y que ha terminado siendo un auténtico fracaso. Que empezó con mal pie y que va a terminar en incertidumbre, y sin poder reunirnos todos a la mesa como cada Navidad. «Yo no he visto esto en mi vida», dicen personas que llevan más de medio siglo viendo de todo, sufriendo situaciones y viviendo todo lo que les deparaba el mundo, sin incluso llegar a tener una mínima idea de que una pandemia mundial podría arrebatarles todo aquello por lo que tanto han luchado: la libertad, sus hijos, sus padres, sus abuelos…
Que sí, que a nadie nos cabe ninguna duda de que este año no ha sido el mejor, y seguramente lo recordaremos como el peor de la historia. Que sí, que hemos cambiado la sonrisa por la mascarilla, los abrazos por los codazos, los besos por el «no me acerco por si acaso», y las fiestas nocturnas por el cafelito de la tarde.
Pero, ¿sabéis lo que no hemos cambiado y continuará formando parte de nosotros? La esperanza. Esa que siempre está ahí incluso cuando pensamos que la hemos perdido. Pero no, ahí sigue. Porque tú esperas que el año 2021 sea muchísimo mejor, porque esperas que dejen de morir personas debido a un maldito virus, porque esperas que puedas reunirte otra vez con tu familia, porque esperas que las oportunidades que el 2020 te arrebató, lleguen con creces este nuevo año. Porque todos confiamos en que apenas unos meses, esta pesadilla se acabe, y si no del todo, al menos con la luz al final del túnel más nítida que nunca. Porque sí, porque la esperanza sigue a nuestro lado y porque todo lo bueno está por llegar.
¿Y sabéis todo lo bueno que podemos quedarnos de este año? El valorar las pequeñas cosas. El llamar a nuestro familiares más a menudo, el apostar por la salud por encima de todas las cosas, el aprovechar cada minuto de nuestra vida, y el estar más cerca que nunca de los nuestros. Porque este año ha sido un auténtico fracaso, pero ahora depende de nosotros que volvamos a la normalidad que tanto añoramos.
Porque estamos seguros de que volveremos a los abrazos sin codazos, a los besos sin esos «no me acerco por si acaso» y a las sonrisas más grandes que nunca sin la mascarilla. Hoy, más que nunca, queremos estar a vuestro lado y brindar con vosotros: «¡Adiós 2020! Es hora de comernos el 2021».



