¿Quién tiene la mejor fritura de pescaíto frito de Málaga? Alberto Chicote ya tiene su veredicto

Cuatro restaurantes se enfrentaron en la última edición de Batalla de Restaurantes

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Batalla de Restaurantes es un programa de La Sexta presentado por el chef Alberto Chicote, en el que cuatro restaurantes de una misma ciudad, especializados en el mismo plato local, se enfrentan para ganar un premio de 10.000 euros y el reconocimiento de ser los mejores en su especialidad.

Este martes, el turno fue para Málaga, donde cuatro restaurantes competieron por demostrar quién tiene la mejor fritura de pescaíto frito de la ciudad. Los establecimientos participantes fueron Sacaba Mar, Marisquería Moya, La Sal y El Son y Taró.

El formato del programa consiste en que los cuatro chefs visiten el local de cada uno de sus competidores, acompañados por Chicote. Durante la visita, se evalúan diversos aspectos, como las instalaciones, la limpieza, la comida y el precio. Como en todo programa de cocina, los cuchillos no dejan de volar. Algunas de las frases más destacadas de esta edición fueron: «El lugar está bien, la verdad. Cerca del talego. Para pillar droga, está bien», «Espero que te atragantes» o «Reme, mucho cuidadito porque ahí fuera hay una que está ‘empitoná’, que no me gusta nada».

El ganador de esta edición malagueña fue Pachu Barrera de Taró, quien no solo logró la mejor puntuación entre sus competidores, sino que también obtuvo la calificación más alta jamás otorgada por Chicote: un 7,5. Aunque la fritura malagueña mejor valorada fue la de Sacaba Mar, el programa permitió mostrar diversas opiniones y valoraciones sobre los restaurantes.

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Pachu Barrera

Chicote destacó la estética cuidada de Marisquería Moya, aunque lamentó que su cocina no estuviera a la altura de las expectativas. En cuanto a Taró, resaltó el amor de Pachu por la cocina y su habilidad para reinterpretar platos tradicionales, aunque observó que, a pesar de que el sabor a mar era evidente, no se percibía con la intensidad típica de Málaga. Por su parte, La Sal y el Son recibió elogios por su ambiente, que remite a una típica caseta, mientras que Sacaba Mar destacó por sus generosas raciones y precios ajustados, fusionando el estilo de un chiringuito con el de un restaurante.